«Solo temo una cosa: no ser digno de mis sufrimientos»

Entrevista a David Ravelo, enero de 2014. Cárcel La Picota, Bogotá:

El economista y defensor de derechos humanos David Ravelo lleva tres años y medio en la cárcel La Picota, en Bogotá. Acusado de homicidio agravado, los cargos contra él se basan en testimonios de paramilitares desmovilizados. En diciembre de 2012, David Ravelo fue condenado a 18 años de prisión. Como miembro de la Cooperación Regional para la Defensa de los Derechos Humanos (Credhos), Ravelo había realizado innumerables denuncias sobre casos de violaciones de derechos humanos contra grupos paramilitares en Barrancabermeja. Antes de su encarcelación David Ravelo tuvo que soportar una década de amenazas de muerte.

PBI: Llevas más de tres años encarcelado por un crimen que dices que no has cometido, ¿por qué hicieron todo el esfuerzo de hacer un montaje judicial contra ti?

David Ravelo: Soy inocente, tanto la verdad procesal como la verdad real así lo muestran. Agotaré todas las instancias del orden nacional para demostrar mi inocencia. Si es necesario, acudiré a las instancias internacionales, como es el Sistema Interamericano de Derechos Humanos. Tengo medidas cautelares por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA, como defensor de derechos humanos y sobreviviente del genocidio contra la Unión Patriótica.

Dos paramilitares me acusan de haber participado en una supuesta reunión, que nunca existió, con el ex-senador liberal José Arístides Andrade y miembros de las Farc, para supuestamente planear la muerte del funcionario de la Alcaldía de Barrancabermeja, el Ingeniero David Núñez Cala, crimen irremisible ocurrido en abril de 1991.

Los falsos testigos Mario Jaimes Mejía, alias «El Panadero», y Fremio Sánchez Carreño, quienes fueron denunciados por las organizaciones de derechos humanos como Credhos y el suscrito, por las masacres ocurridas en Barrancabermeja, como la del 16 de mayo de 1998, por la cual fueron condenados a más de 40 años de cárcel. Las declaraciones amañadas de estos dos criminales son las «pruebas» testimoniales que presenta la Fiscalía en mi contra. Como dice en sus escritos el filósofo Lucio Anneo Séneca: «muchos mienten para engañar y otros porque están engañados».

Me aplicaron la muerte física, la muerte política y la muerte judicial, pero como dijo alguien: «solo temo una cosa: no ser digno de mis sufrimientos». Y a cabalidad que estoy soportando con dignidad todo este mar de arbitrariedades y para ello recuerdo las palabras de Che Guevara: «Vámonos, derrotando afrentas».

PBI: ¿Cómo viviste la adaptación de una vida activa como defensor a una entre rejas?

DR: Fui detenido el 14 de septiembre de 2010 y el 15 de septiembre me trajeron a la cárcel Picota, al patio de funcionarios públicos. Al mes de estar detenido se realizaron elecciones democráticas en el Patio para elegir al representante al Comité de Derechos Humanos y fui elegido por una inmensa mayoría. Es decir, seguí tras las rejas cumpliendo con esa función de defensor de derechos humanos de los internos y sus familiares e interlocutando con las autoridades penitenciarias, esa siempre ha sido mi labor y aquí en el encierro la estoy cumpliendo. Es lo que he hecho toda mi vida.

PBI: Cuéntanos ¿cómo es un día típico para ti?

DR: El hecho de haber salido de repente de mi tierra caliente para venir a una tierra fría fue un cambio brusco, pero me adapté. Madrugo como lo hacía en Barranca, me alisto, desayuno, llamo a mi familia, (me retroalimenta al escucharlos), hablo con los internos, defiendo sus derechos, doy opiniones, leo y escribo. En horas de la noche aprovecho la soledad y el silencio para escribir mis poemas.

PBI: ¿Cómo es la actitud de las otras personas de tu patio frente a ti?

DR: De respeto y reconocimiento. De hecho en tres oportunidades he sido elegido democráticamente como representante del Patio al Comité de Derechos Humanos. El hecho de defender sus derechos y de propugnar por la solución pacifica y dialogada de los problemas que se presentan en el patio, eso creó convivencia. Existe un buen ambiente de entendimiento y de mucho respeto.

PBI: ¿Cómo es la situación de tu familia desde que has sido condenado?

DR: Mi familia siempre ha sido un ejemplo de unidad, sobre todo en estos momentos difíciles está muy unida. Eso me trasmite mucha fortaleza. El hecho de estar encarcelado siempre ha sido muy duro para mi familia, sobre todo sabiendo de mi inocencia. Quienes sufren más son mis hijos menores de edad.

PBI: Siempre que venimos a visitarte a la cárcel de La Picota, aquí en Bogotá, estás muy animado, ¿cuál es tu secreto?

DR: El estar seguro de mi absoluta inocencia, me da fuerzas para tener la moral en alto y energías positivas. La vida continúa y seguiré con la frente en alto sin desfallecer porque el futuro y mi familia me esperan. El poeta español Miguel Hernández escribió un lindo poema que lo tituló: «Antes del odio»:

No, no hay cárcel para el hombre.

No podrán atarme, no.

Este mundo de cadenas

me es pequeño y exterior.

¿Quién encierra una sonrisa?

¿Quién amuralla una voz?

En este encierro, ni la sonrisa, ni la esperanza y el optimismo, no lo van a destruir como le digo a mi familia, adelante porque el futuro nos pertenece.

PBI: ¿Qué significa la poesía para ti? ¿Cómo llegaste a ser poeta?

DR: Quiero aclarar que no me considero poeta, sencillamente intento escribir poesías, que seguramente el tiempo las va mejorando. Albert Einstein decía que al ser humano en momentos de crisis le surge la creatividad. Espero que esa creatividad vaya surgiendo y vaya mejorando. Frente a la definición de poesía, el poeta Miguel Hernández dice: «Una bella mentira fingida. Una verdad insinuada. Solo insinuándola no parece una verdad mentira».

En Barrancabermeja escribía artículos de opinión en los diferentes periódicos de la ciudad, siempre me ha gustado escribir, como también siempre me ha gustado defender los derechos humanos de los demás.

Escribo sobre lo cotidiano, sobre esos temas elaboro mis poesías. Sobre el amor, el sufrimiento, sobre la alegría, sobre el presente, sobre el futuro siempre escribo sobre temas de interés general y particular. La poesía se convirtió en mi refugio y en la forma de transportarme rompiendo ataduras y cadenas. La poesía me libera del encierro.

PBI: Si pudieras volver al pasado y cambiar algo, ¿lo harías?

DR: El pasado es la historia, sucesos de impunidad, de exclusión y falta de garantías para los dirigentes sociales y de oposición, donde el terrorismo de Estado dejó una estela de violencia y sufrimiento para la población. Actúo en el presente para que esa historia no se repita en el futuro. El futuro de nuestros hijos y las nuevas generaciones debemos construirlo perseverando en la lucha, para que los niños lloren, pero de felicidad y alegría. El futuro es la esperanza donde no se criminalice y penalice el pensar diferente. El futuro es de la paz, donde la justicia social sea un imperativo, para que se conjugue la paz concreta y la paz abstracta.

PBI: Si tuvieras la oportunidad de decirle algo a la comunidad internacional, ¿qué sería?

Agradecer a todas las organizaciones internacionales que me han honrado con su solidaridad, como el caso de PBI, que han hecho posible que mi caso se conozca en el mundo, y de recibir ese apoyo permanente que me fortalece cada día. La comunidad internacional debe saber que en Colombia se persigue a la gente por sus ideas como en mi caso.

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