El liderazgo en la sangre

Una inmensidad verde y el majestuoso río Putumayo es lo primero que uno percibe al salir de la finca de Jani Silva. Se respira tranquilidad y aire fresco, se escuchan los pájaros y se ven las vacas corriendo en los campos de la Zona de Reserva Campesina Perla Amazónica (ZRCPA). Sin embargo, estas vistas y este aire libre, ya no hacen parte de su cotidianidad. Hace casi tres años, Jani Silva y su esposo Hugo Miramar, empacaron todas su pertenencias, subieron al bote y recorrieron el río hasta llegar a Puerto Asís, donde buscaron refugio. Después de tantas amenazas y tanto estrés ya no era posible permanecer en la finca. Hay que cuidarse la vida.

Zona de Reserva Campesina Perla Amazónica.

Desde entonces no han vuelto a vivir en Bajo Cuembi. Viven en una casita en el casco urbano, lejos de sus tierras, de sus cultivos y de su comunidad. Sin embargo, ese desplazamiento forzado no fue reconocido por la Fiscalía. El pasado 3 de agosto, Jani recibió un correo que le notificaba el cierre de la investigación por “ausencia de desplazamiento forzado”1, desconociendo así las constantes denuncias emitidas por la Comisión de Justicia y Paz (J&P) sobre las amenazas y el hostigamiento sufridos por Jani durante varios años. También desconoce que Jani y su esposo de aquel entonces, son beneficiaros de medidas cautelares. Además, en los últimos meses, se denunció un nuevo plan para atentar en contra de su vida2 :su nombre apareció en la lista de personas escuchadas ilegalmente por agentes de inteligencia del Ejercitó Nacional. Sin embargo, la situación de desprotección se mantiene.

Jani Silva nació en Leticia, Amazonas.

Y es que Jani Silva es una gran lideresa. Y ese liderazgo que está en su sangre, se lo transmitió su madre, que hacía parte de la junta directiva de la Junta de Acción Comunal (JAC) de la vereda donde vivían.


“Cuando te vas a la finca, la emoción al sembrar algo, una manta de frijol, de tomate, de ver esa manta crecer, es una emoción única y se genera el apego a la tierra». Jani Silva


Nacida en Leticia, Amazonas, Jani y su familia salieron de allí cuando ella tenía cinco años y tenía 12 cuando se instalaron en el Putumayo. Como dice ella, si bien al principio no era una mujer de campo, rápidamente se convirtió en una enamorada de la vida campesina y de la comunidad: “Cuando te vas a la finca, la emoción al sembrar algo, una manta de frijol, de tomate, de ver esa manta crecer, es una emoción única y se genera el apego a la tierra. Uno puede decir ‘qué rico vivir en la ciudad’ por tener acceso a muchas cosas, tener agua corriente para poder tomarte una ducha, pero cuando vives en el campo te das cuenta de qué rico es bañarse en el río, qué fresquecito. Qué emoción es ir con la caña de pescar y sacarse un pescado uno mismo. La emoción que le da a uno pescar no es lo mismo que ir al supermercado y comprar tu pescado. Obviamente en el campo hay muchas carencias, pero la calidad de vida es muy distinta a la de la ciudad”3.

De joven, estudiando en el colegio fue representante en el consejo de alumnos por dos años consecutivos y a los 17, fue nombrada secretaria de la JAC de su vereda. Su mamá coordinaba el trabajo comunitario y transmitió a su hija ese amor por la defensa y el acompañamiento a la comunidad. Como Jani podía escribir, se encargó de tomar actas y de redactar informes y poco a poco se fue aficionando. Mientras, su popularidad subió y las personas de la comunidad empezaron a pedirle apoyo en sus trámites y a solicitarle ser su vocera. Ella tenía facilidad para hablar y le cogió cariño a esa labor, por lo que lo aceptó y fue empoderándose en el transcurso de los meses, “todo lo hace a una más solidaria con el resto de la comunidad, con la gente del campo. Porque las necesidades que hay frente al difícil acceso a la educación y la salud son grandes”. Luego, a los 26 años, fue nombrada por la comunidad “inspectora rural” y asumió ese puesto durante 13 años, permitiéndole recorrer todas las veredas. Una de sus tareas era actualizar los registros civiles de las comunidades de la zona ya que era un trabajo muy desatendido; a veces, dentro de una familia solo una persona estaba registrada y tenía su cédula. “Con eso me fui enrollando en la cuestión de proteger a las personas, de hablar por ellas en algunos espacios, y de transmitir necesidades”. Ser la voz de las personas que no podían salir a hablar, “y desde entonces no me han dejado renunciar”.


En fotos: Mi Nombre es Mujer Perla Amázonica


Entonces, Jani empezó a asumirse como la lideresa de esta zona del Putumayo; una referente, una persona que generaba confianza y por ello los habitantes la buscaban para contarle lo que pasaba en el territorio. Ella los escuchaba y aceptó ese nuevo papel de lideresa, de organizar la comunidad y de reivindicar sus derechos a la vida, al territorio, a la salud, a la educación, a la protección de la vida en el campo. Y se organizaron. Frente a la complicada situación que vivía el Putumayo en los años noventa, empezaron a hacer los trámites para solicitar que su territorio fuera denominado como Zona de Reserva Campesina. Fue un proceso largo donde consultaron a cada comunidad si estaba de acuerdo con el proceso y si querían formar parte de él. Tuvieron que diseñar un plan de desarrollo y aunque al inicio no sabían como se hacía, recibieron apoyo técnico de la alcaldía y lo lograron. Sin embargo, este apoyo de las istituciones no fue del gusto de los actores armados ilegales presentes en la zona y comenzaron a amenazar a las personas lideresas.


Frente a la complicada situación que vivía el Putumayo en los años noventa, empezaron a hacer los trámites para solicitar que su territorio fuera denominado como Zona de Reserva Campesina. 


Finalmente, la Zona de Reserva Campesina Perla Amazónica (ZRC) fue aceptada y declarada a finales del año 2000. La ZRC tiene como objetivo promover la protección del medioambiente y la Asociación de Desarrollo Integral Sostenible de La Perla Amazónica (ADISPA), de la cual es presidenta Jani Silva, es la asociación que gestiona la ZRCPA, realizando el trabajo de gestión territorial y de pedagogía. Jani cuenta que, por ejemplo, en el año 2012, se dieron cuenta de que la presencia de animales salvajes era cada vez más escasa y que una de las causas era la presencia de perros cazadores. Por ello, los y las diferentes representantes de las veredas acordaron en una asamblea que durante dos años no se podían cazar esos animales, y se debía tener especial cuidado con los perros cazadores. Y los resultados fueron positivos, poco a poco la Zona de Reserva Campesina fue repoblada por los animales silvestres. Porque si bien las propiedades son individuales, las decisiones se toman colectivamente. Ocurre de manera similar con el uso del suelo y, por ejemplo, po cada parcela de tierra cultivada debe haber un porcentaje igual dedicado a la conservación.

La Zona de Reserva Campesina Perla Amazónica fue declarada a finales del año 2000. La ZRC tiene como objetivo promover la protección del medioambiente y la Asociación de Desarrollo Integral Sostenible de La Perla Amazónica.

Estos años, uno de los grandes desafíos que han enfrentado ha sido la llegada y expansión de empresas petroleras. Según cuenta Jani, estos proyectos llegaron a principios de los años 2000 cuando las personas lideresas de la ZRCPA estaban un poco más quietas debido a las amenazas que recibían. Al inicio, para prevenir la contaminación de los suelos y de las fuentes de agua, solicitaron a las empresas que usaran pozos petroleros ya existentes y que no abriesen nuevos4. Sin embargo, eso no pasó y volvieron las amenazas anónimas cuando las comunidades hicieron las primeras denuncias. Además, estas empresas generan una gran ruptura del tejido social; mientras las personas de ADISPA quieren proteger su territorio, otras ven los proyectos petroleros como una oportunidad laboral y de desarrollo, y consideran a las personas de ADISPA como un obstáculo. Las dificultades con la empresa petrolera continúan. Los habitantes de la ZRCPA reclaman que la empresa no ha respetado sus compromisos de reparación de los daños ambientales causados y que están planeando una expansión de la explotación petrolera en zonas de la ZRCPA no autorizadas5. Este año, hubo varias misiones de verificación6 acompañadas por la Comisión de Justicia y Paz.

Y por si no fuera suficiente, Jani mostró un gran compromiso con el Acuerdo de Paz de 2016 e hizo pedagogía para la paz. En una zona extensa de cultivos de coca, realizó talleres y animó a muchas familias a unirse al proyecto de sustitución de cultivos – PNIS. Habían desarrollado proyectos productivos agroecológicos y alternativos pero los apoyos nunca llegaron y las promesas nunca se cumplieron7. Este fracaso del proceso también ha generado muchos problemas en las comunidades de la ZRCPA y ha hecho que Jani recibiera aún más amenazas.

Jani Silva y Nathalie Bienfait.

Por lo tanto, el trabajo de Jani Silva aún no termina. A pesar de las amenazas, los hostigamientos y el desplazamiento forzado, mantiene su compromiso por la defensa de su comunidad y de su territorio, sigue esperando que se cumplan las promesas del Acuerdo de Paz y busca soluciones a las carencias que padecen en la vida de campo.

No es fácil ser lideresa, quedas por sapo, quedas por ladrón… yo no me puedo quejar, recibí mucho reconocimiento por la comunidad, pero también hay muchos riesgos. Rápidamente te das cuenta de que hay algunos personajes a quienes no les conviene que haya alguien que hable por las demás, que pueda organizar. Lo que les interesa es tener a la gente calladita”. Pero Jani Silva no se va a callar.

Nathalie Bienfait


Notas de pie:

2 J&P: Nuevos planes para atentar contra lideresa Jani Silva, 2 de julio 2020
3 Entrevista con Jani Silva en Puerto Asis en mayo de 2019
4 Cuestión Pública : Jani cuida a las aguas de los peligrosos del petróleo y a su gente de la pandemia. 16 de septiembre, 2020
5 J&P: Amerisur desconoce decisión territorial de las  comunidades de la ZRCPA, 30 de septiembre 2019
6 J&P: Misión de verificación evidencia afectaciones ambientales por Amerisur en Zona de Reserva Campesina Perla Amazónica, 7 de julio 2020
7 Entrevista con Jani Silva en mayo de 2019

Deja un comentario