A ritmo de la música llanera

“Mi Casanare bonita, linda tierra encantadora…”[1]. El bus apenas arranca que las melodías tradicionales de los llanos colombianos ya nos están acompañando.

Nada más salir de Bogotá hacia Yopal, Ninfa Cruz, de Cos-pacc nos advierte con una sonrisa: nada mejor para descubrir las tradiciones de lucha y de resistencia de la región de los Llanos que escuchar su música tradicional. Vamos a aprovechar nuestras siete horas de viaje en bus para familiarizarnos, gracias a las canciones, con la dolorosa historia de las movilizaciones sociales de esta región ubicada entre Colombia y Venezuela.

De hecho, desde la década de los años 80, la historia de Casanare ha estado marcada por las grandes empresas petroleras. Ninfa me cuenta que la actividad petrolera no solo agota los acuíferos y otras fuentes de agua, sino que cada día destruye más el ecosistema local y esto obligó a muchos campesinos a abandonar sus tierras. Muchos líderes y lideresas de los movimientos sociales, que se han atrevido en el pasado y en la actualidad a oponerse a las multinacionales petroleras y sus aliados, han sido amenazados y asesinados. En noviembre de 2015, Daniel Abril, líder campesino de la ciudad de Trinidad, (Casanare), pagó con su vida su compromiso. Fue asesinado el 13 de noviembre en su ciudad natal.

En homenaje a este ambientalista, campesino y líder social, la organización Cos-Pacc ha decidido dar el nombre de Daniel Abril a la escuela de investigación ambiental y popular, que inició en abril de 2015, para las comunidades y organizaciones campesinas, indígenas y de la sociedad civil, que luchan para proteger sus recursos naturales, su soberanía alimentaria y sus formas de producción. La escuela Daniel Abril tiene como objetivo enseñar a los líderes del movimiento social del Casanare cómo funciona la economía de la extracción de materias primas, la distribución de los recursos financieros que conlleva y ayudar a las comunidades a organizarse para construir de manera concreta alternativas de soberanía, dignidad y bienestar.

Acompañamos durante cuatro días a Ninfa Cruz, tesorera de Cos-pacc, en la preparación y realización de la segunda sesión de la escuela Daniel Abril organizada, esta vez, en el corregimiento de El Morro, un pueblo cerca de Yopal. Como organización social de base, Cos-pacc se dedica a la defensa de los derechos humanos; acompaña a comunidades víctimas de violaciones a los derechos humanos; apoya los procesos campesinos dirigidos a garantizar la soberanía alimentaria, con la promoción de un modelo de agricultura basado en la agricultura orgánica; implementa acciones para reconstruir el tejido social entre esas comunidades, mediante el fortalecimiento de los procesos de la solidaridad y la organización de una escuela permanente de los derechos humanos.

A pesar de las muchas dificultades, alrededor de cincuenta representantes de organizaciones de base del Casanare se reunieron, en la escuela Daniel Abril, durante dos días para aprender e intercambiar durante los numerosos talleres organizados. Los miembros de Cos-pacc han trabajado duro para organizar este evento, el primero de los diez que van a realizar en los próximos meses y Ninfa considera que los talleres de El Morro fueron un éxito.

Don Armando2 Cospacc

Durante estos dos días, la sonrisa y el buen humor siempre estuvieron presentes en Martín Ayala, el director de Cos-pacc, porque por primera vez la escuela no sólo reunió a las organizaciones de campesinos del Casanare, sino también a las organizaciones urbanas y de barrio, entre ellas de mujeres y de desplazados.

Por lo que podemos escuchar desde afuera de la sala de clases, (porque el mandato de PBI nos impide participar a las actividades de las organizaciones que acompañamos), hay muchas discusiones intensas y se nota el deseo común de aprender para construir propuestas colectivas. Los «alumnos» con quienes hablamos responden de modo unánime sobre la importancia y la necesidad de organizar un espacio así de educación popular, puesto que les permite conocer sus derechos y su entorno político, económico y jurídico para poder transformar y mejorar la realidad cotidiana a través de acciones colectivas, es decir, cómo alcanzar el ideal pasando por lo real.

Este acompañamiento al corregimiento de El Morro es el segundo que hago como brigadista. Por primera vez, he podido instalar, con emoción, la bandera de PBI en la entrada a la escuela primaria donde se celebraba el evento. Como una nueva brigadista, no sólo descubro un desconocido contexto de trabajo, sino también nuevas prácticas profesionales que no conocía hasta ahora. Aprendo a estar atenta a seguimientos sospechosos que sí perciben nuestros acompañados, ya sea en los momentos de la vida cotidiana ordinaria, como al ir de compras en el supermercado. Es un aprendizaje nuevo: cuando se observan actitudes sospechosas que se repiten 1, 2, 3, …, 6 veces, no se puede hablar de coincidencias. Entender y observar el riesgo que viven a diario los acompañados de PBI, esto me convence cada vez más de la necesidad de estar presente en el terreno para asegurar sus espacios de trabajo.

El acompañamiento de PBI no es sólo físico, también es emocional: una sonrisa, una mirada, un abrazo. Tantos gestos que son casi más importantes que la presencia física. Por supuesto, hay frustración por no poder participar más activamente durante las actividades que acompañamos: nuestro mandato es claro y nos lo prohíbe. Pero con nuestra presencia, la protección y la capacidad de disuasión que esta implica, tenemos la impresión de estar donde tenemos que estar.

Al final de estos dos días de formación, la escuela Daniel Abril se acaba, hasta la próxima sesión dentro de unas pocas semanas. Me doy cuenta de cómo la escuela refleja la cultura llanera, que cuentan las canciones, que nos hizo descubrir Ninfa. Al igual que esas, la escuela simboliza el pasado y el presente de las luchas y resistencias de las comunidades del Casanare, tierra histórica de mestizaje entre las diferentes comunidades indígenas y el pasado colonial de Colombia. “Mi Casanare bonito, llano extenso de Colombia en mi memoria siempre te llevo presente por tus paisajes, tu gente, por tu folclor y tu historia… [2]».

Laeti

-Brigadista francesa de PBI Colombia

Notas de pie

[1]          Mi Casanare, canción de Orlando «Cholo» Valderrama.

[2]         Idem.

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