La importancia y necesidad de proteger el río Magdalena y las ciénagas de Barrancabermeja

He vivido en Barrancabermeja los últimos 18 meses, esa ciudad de Santander que fue fundado alrededor de la industria petrolera. En todos esos meses, con una frecuencia alarmante, he escuchado y leído sobre la contaminación del agua del precioso río Magdalena que pasa por la ciudad, de sus ciénagas: humedales que son hábitat de una flora y fauna impresionante[1]. Y en mi última semana con PBI es Credhos, la Corporación Regional para la Defensa de los Derechos Humanos, quien nos invitó a observar esos daños con una delegación internacional que organizó la CRY-GEAM.

La CRY-GEAM es la Corporación Regional Yariguíes – Grupo de Estudios Sociales Extractivos y Ambientales del Magdalena Medio que trabaja incansablemente en hacer visible los impactos de la refinación de petróleo y de la extracción de hidrocarburos a la naturaleza, acompañando comunidades de Barrancabermeja y el Magdalena Medio. En ese trabajo en defensa de la naturaleza, Credhos es un aliado importante por sus décadas de experiencia en visibilizar violaciones de derechos humanos en el Magdalena Medio y su lucha para que haya justicia social.

Hoy nos encontramos en el muelle de Barrancabermeja a las ocho de la mañana, allá están desde la madrugada pescadores vendiendo lo capturado en la faena del día: bagre, doncella, bocachico acumulado en tablas de madera, listos para ser empacados y llevados a la casa y cocinado. Son pescados del río y ciénagas cercanas. Peces que viven en ecosistemas contaminados, según Óscar Sampayo. Por eso, él ya dejó de comerlos. Óscar Sampayo es uno de los integrantes de la CRY-GEAM y la cara visible en las denuncias públicas, es una persona al estilo Google, cualquier pregunta que le haces la puede contestar con mil cifras. Eso, me cuenta, es resultado de sus lecturas de los estudios de impactos ambientales e investigaciones sobre actividades extractivas realizados en el territorio. Y de charlas con comunidades afectadas que notan los cambios en su entorno. Así que aprovecho ese momento con el ruido del motor de la lancha en el fondo y el viaje por el río para preguntarle su historia y conocer un poco más sobre la situación.

Óscar empezó su defensa de la Naturaleza, después de un encuentro con la comunidad indígena los Misak en el resguardo indígena de La Maria, en Piendamó en el norte del Cauca, y haber visto su relación armónica y de respeto con la naturaleza. Esta experiencia dejó su huella y es su inspiración para contribuir a la defensa del agua, de la naturaleza, y de la vida. Por eso hoy está mostrando junto a pescadores artesanales de las ciénagas El Llanito y San Silvestre y Credhos los impactos ambientales al agua a cooperantes de Haití, el Congo y Brasil, a miembros alemanes de la Asociación de Cooperación para el Desarrollo (AGEH), y de la organización social colombiana Podion.

Primero pasamos por la refinería de Ecopetrol donde Óscar nos señala unos tubos donde se evidencian los vertimientos de la refinería de Barrancabermeja, un agua color gris-marrón que es arrojado directamente al río Magdalena. Según él, se trata de un vertimiento de aguas residuales producto de la refinación de hidrocarburos. Nos cuenta que hace poco una estudiante de doctorado de toxicología ambiental de la Universidad de Cartagena realizo su trabajo de grado sobre la contaminación del río Magdalena, por lo que tomó muestras del sedimento en el río y encontró unos tóxicos, elementos pesado y polinucleares al frente de la refinería de Barrancabermeja. Es una imagen de un complejo industrial que ya no es más extraño para mí. Pero los primeros meses necesitaba acostumbrarme a esa ciudad con la refinería como un cáncer que día y noche emite su polución. A veces me cuesta respirar el aire pesado y hay noches cuando me desvela el olor. Pero me doy cuenta hoy, escuchando esa historia, que ya me había aclimatado a la vida barranqueña, a esta zona que ha hecho un sacrificio ambiental impuesto por intereses capitalistas.

Refineria Barrancabermeja 2018_3

Seguimos el recorrido y poco después, vemos el nuevo puerto de Impala Terminals[2], una empresa que invirtió en esa construcción gigante afín de transportar petroleo y carbón por el río los 365 días al año. Eso requeriría, y ya está en proceso según Óscar, canalizar el río para mejorar su navegabilidad[3], afectando así en pocos años la biodiversidad de los humedales, pues corta el cauce del río a las ciénagas y viceversa, limitando la dinámica natural de las ciénagas del Magdalena Medio con el río Magdalena. Y me pregunta Óscar, ¿qué pasará cuando ocurra un accidente, un derrame de petróleo por ejemplo? Detrás de Impala está la multinacional Trafigura que también tiene una oficina regional en Suiza, mi país de origen. Es algo que me da vergüenza. Porque Trafigura, entre otras empresas, estuvo involucrada en el vertedero de desechos tóxicos en la Costa de Marfil, lo cual causó una crisis de salud en ese país en 2006[4]. La apuesta de Impala es ofrecer sus servicios de transporte de hidrocarburos a petroleras como ExxonMobil, Ecopetrol, Conoco, Parex entre otras.

Nuestro viaje bajo el cielo gris sigue, este color del cielo refleja cómo me siento escuchando la historia de los pescadores. Es cuando entramos al río Sogamoso, el segundo río que más agua tributa al Magdalena, donde apagan el motor para que podamos escuchar mejor. En marzo de 2018 hubo un derrame de petróleo en el pozo Lisama 158 de Ecopetrol, un desastre ambiental[5]. Fue en la salida hacia Bucaramanga y aunque las autoridades lo negaron, los mismos pescadores y Oscar Sampayo junto con una delegación evidenciaron una capa de petróleo bajando por este río, donde estamos hoy, pocos metros antes del río Magdalena. Los pescadores no pudieron vender más su pescado, debido a que el derrame contaminó diferentes quebradas donde se reproducían los peces. Ya no es tan fácil su venta, porque hoy muchos consumidores de pescados manifiestan que este tiene un olor a petróleo.

eleccion blog_190611_Aco a Credhos y delegacion Cry-Geam_Óscar Sampayo explicando los daños del derrame en el río Sogamoso

Poco a poco el sol toma fuerza y nosotros nos divertimos buscando y detectando Monos aulladores y micos en los árboles que bordean el caño San Silvestre, que nos lleva primero a la ciénaga El Llanito. El aire ya cambió, está más ligero. Entre la naturaleza se destaca la construcción extraña que limita el caño y corta algunos de los accesos a la ciénaga El Llanito que se encuentra con muchos sedimentos y debido a que su principal tributario el río Sogamoso fue intervenido para construir un proyecto hidro-eléctrico. Encima de todo eso vienen varios proyectos pilotos de fracturamiento hidráulico en roca generado o como se le llama comúnmente, el fracking, que temen ambientalistas tendrá un impacto aún más fuerte sobre los humedales[6].

La lancha nos lleva en un círculo por los cañones acercándonos a Barrancabermeja. A la vez percibo el cambio, el ambiente se pone más pesado porque el aire es denso y se percibe olores ofensivos producto de la refinería. Los pescadores nos cuentan que a veces se marean o caen de las canoas por esos olores ofensivos. Pasamos un caño que tiene el color negro, denominado caño Picho, no es el color marrón del agua que nos acompaña desde que salimos desde el muelle, y nos explican que ese caño llega desde la ciénaga Miramar que está al lado de la refinería.

190611_Aco a Credhos y delegacion Cry-Geam_caño San Silvestre

Seguimos y llegamos a la ciénaga San Silvestre, hábitat de manatíes y de donde Barrancabermeja saca el agua potable. Esa ciénaga tiene otra historia preocupante: la masiva contaminación que generan los lixiviados del relleno sanitario de Barrancabermeja, operado por la empresa Rediba[7]. Es justamente esta situación con afectaciones a la salud la que llevó al compañero de Óscar, el médico y pediatra Yésid Blanco, a investigar más sobre las causas y a denunciar con pruebas e informes la intoxicación[8]. He tenido el chance de conocer a Yésid y escuchar su historia a través de un acompañamiento a Credhos que lleva su proceso legal. Lamentablemente, las amenazas que había recibido desde entonces lo forzaron a huir del país[9].

Lo que me sorprendió del recorrido es ver, de tan pocos metros del centro, una fauna y flora que sigue floreciendo. A pesar de que haya sido una región con 100 años de extracción de petróleo todavía hay naturaleza que se puede proteger y que según la voz de Óscar, que se debe proteger. También conocer y acompañar todas esas personas que hacen visible esta necesidad y las vulneraciones a los derechos humanos que se han venido documentando en esa región.

eleccion blog_190611_Aco a Credhos y delegacion Cry-Geam_Delegación internacional

Para nosotras de PBI la visita de hoy termina acá en la orilla de la ciénaga donde los pescadores nos invitan a un almuerzo. Son solamente quince minutos en carro desde el centro de Barrancabermeja y el viaje no duró más que tres horas. Tres horas de mi vida que dejan huellas para siempre.

Yvonne Furrer

Notas de Pie

[1] Credhos, Informe anual 2017 “Dinámicas de Actores Armados, Violaciones a los Derechos Humanos y Afectaciones en Barrancabermeja y la Región del Magdalena Medio”, Capitulo 4.1 Problemática medio ambiental; El Tiempo, Alerta ambiental por muerte de manatíes en ciénagas de Barrancabermeja, 22 de febrero 2018; Credhos, Lizama: Desastre socioambiental, Prensa Rural 29 de marzo de 2018; El Tiempo, Denuncian contaminación con mercurio en aguas de Barrancabermeja, 26 de marzo 2019

[2] Trafigura: Impala Terminals

[3] El Tiempo: El Magdalena, a la espera de la navegabilidad y del Conpes, 27 de febrero 2019; El Heraldo, Ecopetrol y Cormagdalena firman convenio para recuperar navegabilidad en el Magdalena, 3 de mayo 2019

[4] Reuters: Trafigura to pay $198 mln settlement to Ivory Coast, 13 de febrero 2007

[5] Credhos en Prensa Rural: Lizama: Desastre socioambiental, 29 de marzo de 2018; Semana Rural: La Lizama, un año después, 29 de abril 2019

[6] Verdad Abierta: El fracturamiento social que ya está generando el fracking, 24 de abril 2019

[7] La Silla Vacía: Detector de mentiras a la contaminación del agua en Barranca, 19 de noviembre de 2016.

[8] El Tiempo: Denuncian contaminación con mercurio en aguas de Barrancabermeja, 26 de marzo 2019

[9] Censat Agua Viva: Solidaridad con médico y ambientalista Yesid Blanco, 22 de octubre de 2018.

Un comentario sobre “La importancia y necesidad de proteger el río Magdalena y las ciénagas de Barrancabermeja”

  1. Excelente reflexión de la realidad que vivimos en Barrancabermeja. Es un tema trascendental que afecta ostensiblemente la salud y la vida de las personas que habitan la región.

    Comparto algunas opiniones sobre el mismo tema:

    https://corrillos.com.co/2019/05/25/rellenos-sanitarios-un-dano-antijuridico-pluriofensivo-para-barrancabermeja-parte-2/

    https://corrillos.com.co/2019/04/27/el-problema-de-potabilidad-del-agua-en-barrancabermeja-tiene-fecha-de-caducidad/

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