“Una persona no se educa sola, todas las personas nos educamos en comunidad”

La hermana Mariela se define como educadora, porque en esta palabra, más amplia que la de “maestra”, le gusta leer la idea de “desarrollar, acompañar y participar en procesos educativos”. Mariela pertenece a una comunidad religiosa, femenina y educadora de origen francés. Fue maestra en la Comunidad de Paz de San José de Apartadó[1], en el centro de formación Ánibal Jiménez, y seguirá siendo un referente importante para los miembros de la Comunidad y particularmente para la niñez, no solamente en temas de educación sino también como persona dedicada al campesinado y a la paz. Antes de que siga su camino para aportar en otros lugares de Colombia donde hay una necesidad educadora, nos compartió su visión de la educación alternativa que ha ido inventando la Comunidad de Paz y el rol del acompañamiento integral que brinda PBI a, entre otros, la Comunidad de Paz.

PBI: Mariela, según tu experiencia, ¿cuál es la importancia de una educación propia?

 Mariela: En el caso de la educación, en encuentros con otras comunidades, con otras personas que han sido perseguidas y amenazadas[2], fue surgiendo la idea de una educación diferente. Porque la educación estatal es insuficiente y no responde a las necesidades de la población campesina. La educación pública es una educación que no toca la vida, que no tiene que ver, ¿verdad? Entonces, el hito, es decir, lo que hizo que la comunidad pensara en la educación, que había que pensarla y plantearla, fue la masacre que ocurrió en el 2005 y que transformó la Comunidad de Paz. Después de dicha masacre de 2005[3] el gobierno de Álvaro Uribe impuso más presencia del ejército y más policía en el casco urbano San José de Apartadó y la comunidad se desplazó de San José de Apartadó para no convivir con actores armados Así llegaron a la finca La Holandita. La comunidad administraba la escuela de San José en ese entonces y al mudarse, la perdió. El Estado negó enviar maestros a este nuevo asentamiento, y entonces, la Comunidad de Paz pensó en procesos de educación alternativa.

El pensamiento educativo de la comunidad está fundado en dos pedagogos: Paulo Freire, brasileño, y Célestin Freinet, francés. Su pedagogía se basa en el “desde lo que tú haces en la vida campesina y para lo que tú haces”. En este caso, la comunidad reclama seguir siendo campesina, no tiene interés de ser urbana, de ir a las ciudades. Las personas tienen el derecho de ser campesinas y de serlo como ellas consideren. No que venga el estado capitalista y diga: “Es que ustedes pueden ser campesinos, pero de esta manera, siendo familia guardabosque, siendo una familia que está en medio de la palma aceitera, o bananeros de las multinacionales”. No, nosotros somos personas campesinas, del tipo de campesinado que estamos decidiendo.

Y entonces, basado en estos dos pedagogos, la Comunidad plantea cuatro líneas de formación, de educación: Primero, la Tecnología, es decir, el desarrollo del pensamiento lógico, lo que serían las matemáticas, pero también la construcción de pensamiento desde ahí. Luego, las Ciencias Naturales, la Memoria de comunidad y, por último, el Lenguaje. Entonces, digamos que es un planteamiento más amplio que en la escuela tradicional donde se dice matemáticas, español, biología, sociales… Y por lo menos en Colombia las sociales están proscritas ya, han ido desapareciendo. Y con estos cuatro ejes se desarrollan los procesos educativos y formativos en la escuela.

HErmana Mariela en peregrinación_blog

PBI: Bueno ya explicaste un poco las particularidades de la educación de la Comunidad de Paz. Y cómo se ve, enfocando un poco más en la niñez, ¿cómo se ve la educación en ellas y ellos? ¿Cómo se desarrollan de una manera diferente? ¿O cómo se nota esta educación diferente en la niñez?

Mariela: La educación en la Comunidad de Paz no solo está dada por las maestras, que en este caso somos tres mujeres. No hay nadie que no sepa nada ni nadie que sepa todo. Segundo, nadie se educa sola o solo, todas y todos nos educamos en comunidad. Tercero, que en la medida en que tú trabajas un conocimiento y lo enseñas, también estás aprendiendo tú, la persona que enseña, ¿cierto? Y la palabra es el eje. Cuando estamos en la escuela, uno no necesariamente se convierte en guía, en un acompañante, en un provocador. Pero la palabra de uno no es la cierta, tú no tienes como maestra la palabra cierta. Eso es muy interesante.

El paradigma de “causa y efecto” del pensamiento occidental desaparece en estos procesos. Más que una institución escolar, aquí tenemos una escuela abierta, una escuela que no es un solo lugar., es plural Puedes no venir en días a la escuela, pero estás en otros lugares, aprendiendo. Bueno, entonces tú ves que un niño o una niña de aquí te puede refutar, habla contigo y te interroga. Te dice: “Yo creo que no”, o, “yo pienso que tal cosa”, te conversa así. Y eso no es solo fruto de la dinámica de las maestras sino del ambiente de la comunidad. Porque educa la comunidad, los procesos los desarrolla la comunidad misma.

Entonces, yo he formado parte de la Comunidad de Paz, soy miembro de ella misma. Yo he participado estos años a la vida y el trabajo comunitario, a diferencia del acompañamiento internacional, quienes por principio de no injerencia no pueden participar en las actividades de la Comunidad de manera activa[4]. Pero si no participo en los procesos de la comunidad, ¿cómo voy a aportar educativamente? Hay que participar, hay que estar, hay que conocer, hay que aprender. Y si hace lo contrario, uno se equivoca. Maestros y maestras en otras partes no se pueden equivocar, si se equivoca lo echan de su trabajo. ¡Es horrible! En estos procesos no. Y no es un tema de irresponsabilidad, sino también de humildad. En la escuela normal todo el mundo está callado porque habla la voz que sabe. ¡Pero no se debería aprender en silencio! Hay que discutir, lo importante son las personas. Y es muy interesante, por ejemplo, en la escuela tradicional, se da matemáticas, por un lado, ciencias por el otro, sociales y ética del otro. Pero la vida no es así, llevada por esa división. Por ejemplo, piensas subir a esta hora a La Unión (una vereda de San José de Apartadó, a 2 horas de camino del asentamiento principal de la Comunidad de Paz). ¿Está bien que vayas a esta hora? Tienes energía, tienes agua, ¿cómo lo vas a hacer? ¿cuánto tiempo vas gastar? En todo ello estás aplicando un conocimiento social, integral.


La Aldea de Paz


PBI: Y para resumirlo en una frase, ¿qué aprenden aquí los niños y las niñas de manera diferente que en la educación pública, digamos?

Mariela: Uno es que tienen identidad, son campesinas y campesinos, saben que lo son y que están en un proceso de lucha por la tierra y por la vida. Y todo lo que se conoce, se hace o se pueda hacer gira entorno a esa identidad de hacer parte de la comunidad campesina, o del mundo rural. Porque en la ciudad estamos en desarraigo. Y la palabra desarraigar es «sin raíz». Aquí sí hay raíces. Y valen la pena.

PBI: Para terminar una última pregunta. ¿cómo ves en general el acompañamiento internacional a la Comunidad de Paz?

Mariela: ¿Cómo lo veo? A ver, la comunidad internacional…hay algo que el sistema capitalista quiere hacer y es fracturarnos, no dejarnos sentir que somos los mismos, que somos los mismos humanos. Quieren quitarnos elementos humanos, como la solidaridadque es un pilar sobre el que está montado el acompañamiento internacional. Quieren quitarnos la esperanza, o sea que esto se acabó, pero no nos vamos para ningún lado. Entonces el acompañamiento, yo digo, es mutuo. Tu vienes a acompañar la Comunidad de Paz, tu aportas eso que haces, y a la vez la comunidad te alimenta a ti, te justifica. Sin la comunidad no…no eres acompañante. ¿Cómo es mi caso? No hay maestro si no hay quien desea aprender del maestro, entonces, si no hay procesos para acompañar, tampoco te justificas.

Entonces, es una construcción conjunta, una construcción donde la comunidad, en este caso la Comunidad de Paz, ha hecho volver muchas veces a PBI más valiente. (…) Y yo creo también que, así como el acompañamiento es un blindaje, también ayuda en lugares donde la gente se siente ya con la vida resuelta. (…) Creo que también te alimenta y te aporta otras visiones y también te da razones para vivir, para construir esas sociedades allá.

Por ejemplo, la red de solidaridad con la comunidad. Eso es un tejido que parece frágil, pero en realidad es fuerte porque está construido y tejido y no está finalizado. En el occidente trabajan con lo acabado, lo inacabado es imperfecto. Entonces, ¿qué es lo imperfecto? ¿Lo inacabado es imperfecto? Pero por Dios…todos esos elementos occidentales no sirven a veces para nada en estos lugares.

Manu_blog

Manuel Müller

Equipo Urabá

Notas de pie

[1] PBI Colombia. Comunidad de Paz de San José de Apartadó

[2] De los cuales algunas personas benefician de medidas provisionales de la Corte Interamericana de Derechos Humanos – CIDH.

[3] PBI Colombia. 2005: La masacre que transformó la Comunidad de Paz para siempre. 13 de diciembre de 2019

[4] PBI Colombia. Sobre PBI Colombia

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