En el marco de un proyecto con la ACCD, este año llevamos adelante un Encuentro Regional de Protección Colectiva y Seguridad Comunitaria, en articulación con los proyectos de PBI Honduras, México y Guatemala, y también con PBI Internacional, en el marco de una consultoría de ALLIED. El mismo se desarrolló en Choachí, a las afueras de Bogotá, Colombia, y participaron casi 30 personas defensoras de derechos humanos de distintos territorios del Abya Yala. Ha sido un enorme desafío generar este espacio de encuentro: juntarnos durante cuatro días a trabajar, soñar, mirarnos, pensarnos, llorar, bailar y crear siempre es muy bonito y retador.
El jueves 17 de octubre comenzamos a llegar: nos fuimos arrimando con nuestras historias, nuestras luchas y las de nuestras comunidades, nuestro cansancio por el viaje y también nuestros deseos de encontrarnos. ¡Incluso hasta con el malestar y la violencia que algunas compañeras han sufrido en migración! Sin duda apostar por encontrarnos nos implica exponernos a trasgredir muchas de las barreras que nos imponen las fronteras. Ese primer día recorrimos el lugar, nos conocimos, y luego aprovechamos a descansar, aprovechando el aire fresco de la casa que nos recibía con tanto amor.
El día viernes, ya con la delegación completa, nos aventuramos a poner nuestros cuerpos, mentes y corazones al servicio del encuentro. Bailamos, jugamos, comimos, cantamos, nos miramos: comenzamos a reconocernos y a encontrarnos en quienes nos rodeaban. Construimos nuestro altar, donde ofrendamos nuestro camino, dolor y alegría; contamos sobre nuestros territorios, trayendo a quienes nos acompañan en el camino; y fuimos aprendiendo juntas la que fue nuestra canción del encuentro: «Resistiendo», de Teresa Parodi.
Durante estos tres días de trabajo, pudimos analizar juntxs nuestros territorios, para identificar similitudes y diferencias que nos ayuden a pensar más ampliamente. Pudimos identificar que muchos de los patrones se repiten: acoso, criminalización, extractivismo por parte de empresas transnacionales, control territorial por parte de grupos armados, amenazas a personas defensoras de derechos humanos con un impacto diferencial para las mujeres, violencia simbólica, son algunas de las violencias ejercidas sobre los cuerpos y los territorios.

«Nos han robado hasta la primavera, pero no pueden con nuestra canción… parece fácil pero no se entrega, sigue cantando como vos y yo». Ese estribillo de Resistiendo fue nuestro mantra: nos reunía por las mañanas para comenzar el día, nos ayudaba a cerrar nuestros círculos, y nos apoyaba para cuando necesitábamos reunirnos nuevamente y cada quien estaba por un lugar diferente de la finca. ¡Hasta el perrito que nos acompañaba disfrutaba de cantar con nosotrxs!
Como dijimos, ha sido un desafío. Disponernos a escuchar, aún cuando no estábamos de acuerdo, o cuando las propuestas que habíamos generado para el encuentro no eran las mejores. Pudimos escucharnos, decirnos lo que nos incomodaba, y pensar juntxs nuevas maneras para seguir adelante con nuestros trabajos. Queremos agradecer profundamente a cada persona que se animó a viajar, a moverse, a llegar: para nosotrxs ha sido un honor enorme recibirles y conocerles, y asumimos el compromiso de seguir generando encuentros para pensar juntxs cómo darle continuidad a todo este trabajo realizado. Gracias, y perdón: porque a veces no somos lo suficientemente capaces de escuchar. Volvemos a disculparnos por nuestra colonialidad y nuestra falta de escucha. Gracias, de corazón, por tanta paciencia y amor. ¡Seguimos caminando!
