¿Cómo es ser brigadista durante la Navidad?

Acompañamos los 365 días del año a las comunidades y organizaciones más amenazadas en Colombia; esto significa que también estamos en terreno durante las fiestas navideñas. Este año visitamos a la familia y a la comunidad del recién asesinado líder de restitución de tierras, Mario Castaño, en La Larga Tumaradó.

Nos desviamos de la carretera principal y continuamos en moto, hasta que la trocha se vuelve tan mala que debemos continuar nuestro viaje a pie hasta llegar a la Madre Unión, una pequeña aldea convertida en Zona de Biodiversidad, un mecanismo utilizado por las comunidades en Colombia para proteger sus derechos fundamentales, el territorio y el ecosistema. Pasamos por largas extensiones de campos de arroz, que brillan bajo el sol con un verde fosforescente. Un grupo de niños viene cabalgando hacia nosotros. Estamos a medio camino y para mi felicidad nos ofrecen llevar nuestras pesadas mochilas a caballo.

En la entrada de la Madre Unión la gente nos recibe con cariño y alivio. Rosemary cojea lentamente hacía nosotros. Tiene lagrimas en sus ojos y a la vez una gran sonrisa. Nos da un abrazo caluroso, como si nos hubiéramos conocido toda la vida, pero ni Fernando ni yo hemos estado antes aquí. Resulta ser un agradecimiento acumulado por las decenas de brigadistas que han visitado esta bella planicie verde.

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Peluquería al aire libre.

El centro del pueblo lo constituye un campo de futbol. A su alrededor hay casas de un piso hechas en madera con techos de zinc, algunas deshabitadas porque las familias se devolvieron a sus fincas, explica Rosemary. “Yo prefiero seguir viviendo aquí, pues es un remanso de paz”, nos cuenta feliz de tener nuestra atención. “Tendría mucho miedo de vivir en mi casa del campo”, confiesa.

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Rosemary

A pesar de ser 24 de diciembre hay un grupo de hombres que están construyendo una casa de dos pisos. “Mañana colocarán el techo”, dice Rosemary. Están retrasados con la construcción por todo lo que ha ocurrido este mes, pues nadie se esperaba el asesinato de otro líder de la región, Hernán Bedoya, solo diez días después del asesinato de Mario Castaño. La nueva construcción será inaugurada en enero como Casa de la Memoria en honor a Mario Castaño y a todas las demás personas que han dado sus vidas por la defensa de la tierra. El desaparecido líder jugó un papel importante en la creación de esta y otras Zonas de Biodiversidad en La Larga Tumaradó, y en la gestión con el Gobierno para permitir que algún día la comunidad tuviera el título colectivo sobre estas tierras, donde han vivido durante generaciones.

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Aquí la gente aún pila el arroz a mano, con la técnica del pilón. Además de ser una tradición cultural, muchos creen que de esta manera se conservan las propiedades nutritivas del arroz.

Para celebrar la Navidad, las mujeres cocinaron tamales – arroz con gallina envuelto en hojas de plátano – y la tradicional natilla con buñuelos, como es costumbre en toda Colombia. “Hubiéramos querido hacer mucho más”, confiesa Rosemary un poco apenada. Pero sí lograron gestionar unos regalos para los niños. Durante la tarde soleada aparecen de la nada decenas de niñas y unos pocos niños y Rosemary entrega balones, aviones y carros de juguete para los niños y kits de peluquería y cocina para las niñas. “Yo también quiero un avión”, dice una niña desencantada al recibir el set de platos rosados con fogón y Rosemary de buen humor se lo cambia. “Va a ser azafata”, dice encantada. También entrega libros ilustrados sobre la declaración universal de los derechos humanos y se toma el tiempo con cada niño para insistir sobre la importancia de conocer sus derechos.

La Larga Tumaradó
Un niño juega con la gallina que acaban de sacrificar para la comida.

Al anochecer nos reunimos con toda la comunidad en el segundo piso de la futura Casa de la Memoria. La media luna brilla fuerte entre las nubes. Agresivos mosquitos descienden sobre nosotros y nos comen vivos mientras escuchamos los relatos de los presentes. Nos hablan de Mario Castaño, su asesinato, el vacío que ha dejado su muerte en el liderazgo. “Perdimos un líder, pero esto permite avanzar con el proceso de restitución en La Larga Tumaradó”. Una y otra vez nos manifiestan su agradecimiento por nuestra presencia aquí. “Me siento protegida y más animada con ustedes aquí”, dice una mujer tímidamente. “Quisiéramos que vinieran más a menudo”, añade el hombre a su lado. Es algo que hemos escuchado mucho en estos últimos meses de incertidumbre y de aumento en la violencia contra los reclamantes de tierra. La muerte de Mario indudablemente ha dejado un vacío y la gente lo está pensando dos veces para sustituirlo como vocero. La reunión se disuelve y terminamos la Nochebuena viendo una película de acción con Will Smith. Los niños se ríen a carcajadas mientras comen más buñuelos con natilla. A las 10 de la noche ya están todos en sus camas, Fernando y yo colgamos nuestras hamacas. Se escucha música en la primera casa del pueblo. La rasquiña provocada por las innumerables picaduras de los mosquitos, chinches y ladillas hace imposible dormir. Acostada en mi hamaca pienso en los pequeños sueños de la gente del campo, su lucha por la tierra constituye cada día un nuevo reto, rodeados de actores armados que buscan el control territorial e intereses económicos para explotar sin restricción los recursos naturales. Aquí, en La Larga Tumaradó, la ganadería extensiva y la palma africana constituyen gran parte del paisaje, y la Anglogold Ashanti tiene un título minero para explotar cobre, plata y oro en estas tierras.

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Las niñas se divierten durante las festividades.

Nos levantamos temprano el día de Navidad. Rosemary nos prepara un tinto (café con panela) y una ensalada de frutas. Un grupo de hombres retomó la construcción de Casa de la Memoria. Nos despedimos con la promesa de venir para su inauguración y comenzamos nuestro viaje a nuestra casa en Apartadó, primero caminando entre el barro por la trocha, luego en moto, bus y taxi.

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Fernando y Bianca durante el acompañamiento navideño.

Fue más que todo un acompañamiento emocional, para asegurar a la comunidad que no están solos, que aquí están los ojos del mundo observando cualquier violación a los derechos humanos en este lugar lejano.

Texto y fotos: Bianca Bauer

One thought on “¿Cómo es ser brigadista durante la Navidad?”

  1. Eso sí que es pasar una Navidad fraterna. Ojalá el próximo año podáis volver, pero sin las camisetas de PBI porque la vida de las campesinas y campesinos ya no correrá riesgo

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