Cuidar es proteger la vida: Encuentro de Mujeres Defensoras

Del 24 al 27 de febrero PBI Colombia organizó un Encuentro de Mujeres Defensoras en la Vega y contó con la participación de lideresas y defensoras de todo el territorio colombiano.

Acudieron mujeres en resistencia pacífica desde la Comunidad de Paz de San José de Apartadó (Antioquia), lideresas de la Asociación Campesina del Valle del Río Cimitarra (ACVC), de la Corporación Acción Humanitaria para la Convivencia y la Paz en el Nordeste Antioqueño (CAHUCOPANA), de la Corporación Regional para la Defensa de los Derechos Humanos (CREDHOS) y de la Corporación Social para la Asesoría y Capacitación Comunitaria (COSPACC), organizaciones emblemáticas que trabajan por los derechos del campesinado y de las comunidades afectadas por el conflicto armado en el Magdalena Medio, el Nordeste Antioqueño y Casanare. Mujeres luchadoras y familiares de víctimas de desaparición forzada desde Buenaventura, del Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado (MOVICE) y desde Bogotá, de la Fundación Nydia Erika Bautista (FNEB). Así como abogadas defensoras de derechos humanos de Bucaramanga, Bogotá y Medellín -del Colectivo de Abogadas Luis Carlos Pérez (CCALCP), Dh Colombia y de la Corporación Jurídica Libertad (CJL), Lazos con Dignidad y Esquema Feminista de Protección de Derechos Humanos- que defienden a múltiples víctimas de crímenes de estado, de violencia policial y acompañan procesos que proponen la paz desde los territorios. Todas ellas, mujeres diversas, se encontraron en esa diversidad y unieron sus luchas y herramientas de protección en un trabajo colectivo, transformador y de memoria colectiva.

No sabríamos cómo resumir lo que sucede cuando más de veinte mujeres se juntan y acercan sus pensamientos y emociones ¡Mucho poder y creatividad juntas! En este artículo fotográfico tratamos de compartirles algunos de los momentos que vivimos y, sobre todo, de trasmitirles la energía sorora del Encuentro de Mujeres Defensoras.

Empezamos el encuentro poniéndonos cómodas y tranquilas después de las aventuras en el viaje de ida.

Pero pronto se acabó la quietud y nos tocó movernos.

Algunas compartíamos inesperadas cosas en común, como nombres que empiezan por la letra “a” o el gusto por la vida en el campo.


Alejandra Garzón, DH Colombia

“Quiero que todas sigamos siendo luz en cada territorio, que seamos semillas a pesar de los miedos. Siempre con la convicción que estamos por el camino correcto de la historia. Porque somos mujeres guerreras que nos estamos parando frente a todo un proyecto criminal”


Nos fuimos conociendo, así, con lo que somos. Ni más ni menos.

Y nos presentamos de muchas maneras, con nuestros nombres, con movimientos, con dibujos.

Y fueron saliendo algunas sonrisas.

  Y dudamos.

¿O quizá nos concentramos mucho en lo que decían las compañeras?


Annye Paez, ACVC

“Soy una mujer de fuego, fuerte, y compartir con mujeres de agua ayuda a avanzar. Entiendo la autoprotección como muestra de afecto, de amor, de estar pendiente, de generar confianza. A pesar de todo, lo que se busca es la vida”


A veces tocó superar las penas y lanzarnos a compartir.

El primer día, trabajamos sobre nosotras mismas: ¿quiénes somos?

Reflexionamos sobre cómo es hablar de nosotras y cómo es reconocerse en las otras, y lo hicimos desde la creatividad del dibujo, con plastilina en las manos y plumas de muchos colores.

Jugamos también con nuestros cuerpos, creando estatuas en movimiento y máquinas inspiradas en el Teatro Imagen.

Gracias a estas herramientas reflexionamos sobre todo lo que forma parte de nuestras resistencias y luchas.


 

Susan Espitia,  Esquema Feminista de Protección de Derechos Humanos

“Se puede luchar desde diferentes lugares, desde el escritorio, desde la academia, pero sobre todo desde cómo a las mujeres nos afecta de manera diferencial el contexto. Y, aquí hemos visto cómo las mujeres construyen distinto, cómo dialogan distinto. Esto es la materialización de un feminismo que ya no es teórico, que está en las calles, que es campesino, que es social, que es popular. Aquí hemos vivido lo que yo llamo ternura radical”


Así, identificamos cómo las resistencias están llenas de imágenes diversas: está quien grita y protesta, pero también quien participa en la olla comunitaria, quien escribe un informe ante un computador y quien atiende a personas heridas, está quien descansa y quien sale de la casa, está quien cultiva la tierra y cuida las semillas y quien busca año tras años respuestas. La resistencia está compuesta de todo esto.


María Elena Vallejo, MOVICE

“Nos matan a nuestros seres queridos y tenemos que seguir. La resistencia es esta patria que nos duele tanto. Y lo que nos une es el amor y las ganas de seguir adelante de todas estas situaciones” 


El segundo día empezamos con la mejor actitud. Mirándonos las unas a las otras.

“Mirarme al espejo fue como abrir un canal”, dijo alguna.

Y expresando lo que nombramos como «ternura radical».

Quizá la ternura radical es mirarnos, acercarnos y escucharnos.

Así, justo de esta manera.

Una ternura radical e inagotable.

Cuando es recíproca, ¿verdad?


Carolina Agón, CREDHOS

“A veces una no tiene ni tiempo de mirarse al espejo, entre reuniones, hacer arepas, cuidar a los hijos y a veces hace falta eso, parar un momento para mirarse y verse”


Nos llenamos de conversaciones desde «lo personal es político» sabiendo que estamos todas llenas de historias y atravesadas de resistencias y florecimientos.


Lucy Martínez, CAHUCOPANA

“Normalmente una hace este trabajo de acompañar a otras mujeres, el trabajo psicosocial y de cargarse con mucho. Y por eso es muy valioso y de agradecer tener espacios de cuidado para nosotras”


Reflexionamos sobre cómo nos miramos a nosotras mismas y qué palabras utilizamos para nombrarnos.

Hablamos de la importancia de nombrarnos con bellas palabras, de mirarnos al espejo para vernos más allá de la ropa, para ver nuestras emociones y nuestras maneras de afrontar las piedras en el camino.


Jennyfer Caicedo, FNEB

“Sé que puedo llegar lejos con un impulso. Y del espacio me llevo ganas por seguir luchando por la verdad y la justicia, por nuestros desaparecidos”


 Y, llenas de ideas fuimos a construir el espacio colectivo con objetos que trajimos de nuestros territorios: arroz, maíz, café, tejidos, toallas para la menstruación, cuadernos donde sistematizamos aprendizajes, banderas, gorras, fotografías, aguacates, aceites, chalecos…

Vimos el vínculo que había entre unas y otras a través de nuestras organizaciones y comunidades y nuestras esperanzas en la construcción de una Colombia en paz y sin violencias.


Tifanny Moreno, Lazos de Dignidad

“Somos todas mujeres atravesadas por muchas luchas y muchos dolores que como mujeres hemos aprendido a afrontar y si estamos acá es porque queremos cambiarlo, con muchas ganas de resistir desde lo que amamos; nuestras gentes y nuestros territorios» 


Y así conectamos con el campo y con la ciudad y conversamos sobre las resistencias en nuestros territorios y desde nuestros procesos organizativos.

Fue un encuentro de esperanza y de dolor. Un encuentro de rabia y de apoyo mutuo.

Un encuentro de semblanzas entre la diversidad de los territorios y de las mujeres defensoras colombianas.


Ninfa Cruz, COSPACC

“El petróleo es la sangre de la tierra y desafortunadamente explotan nuestros recursos naturales cercando al campesinado. A raíz de todo esto yo soy desplazada y eso es lo que a mí me identifica. Tengo 5 desplazamientos y sigo en la resistencia”


Como con la ternura radical, también compartimos desde la fuerza y la verraquera.

Hablar de las violencias nos llevó también a conectar con los caminos que llevamos tras nosotras.

Los caminos de esperanza que aún queremos construir


Los caminos que nos nutren y sostienen cotidianamente: los del campo.

Los caminos de juntanza y de poder entre mujeres.

Gracias a todas ustedes por hacerlo posible


PBI Colombia

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