CAVIDA, proceso de resistencia no-violento, por una vida digna en el territorio

En junio del año pasado, cuando estábamos acompañando a la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz (CIJP) en la Zona Humanitaria de Camelias (Curvaradó), conocí a un joven de la Zona Humanitaria de Nueva Esperanza (Cacarica).

Recuerdo una noche que proyectaron una película sobre la guerra civil en España, que empezaba con tiroteos. Cuando de repente me comentó “eso me recuerda al desplazamiento de febrero de 1997, escuchamos tiroteos así, y con mi mamá fuimos a buscar refugio al monte. Teníamos mucho miedo, pero ella me protegía. Tenía diez años. Después, el tiempo como desplazados fue muy duro.” Ese joven se llama Amin, es un líder de su comunidad e integrante del grupo de rap Renacientes, quienes componen canciones en memoria de su historia, de su gente y también a favor de la paz.

Ese 24 de febrero de 1997 quedará en la mente de las personas que habitaban el territorio colectivo de Cacarica para siempre. Fue el día que empezó la Operación Génesis, por parte de la Brigada XVII, y en paralelo los paramilitares de las Autodefensas Campesinas de Urabá y Córdoba iniciaron la Operación Cacarica1. El supuesto objetivo de estas misiones era atacar a puestos de la guerrilla pero resultó ser afectaciones de mucha gravedad para las comunidades afrodescendientes del territorio: 3.500 personas tuvieron que desplazarse y otras 85 personas fueron asesinadas2, como el campesino Marino López.

En diciembre de 2013, la CIDH condenó al Estado colombiano por esta operación, declarando que fue internacionalmente responsable’ de haber incumplido con su obligación de garantizar los derechos a la integridad personal y a no ser desplazado forzadamente, en perjuicio de los miembros de las comunidades afrodescendientes de la región de la cuenca del río Cacarica, jurisdicción del municipio de Riosucio, Bajo Atrato chocoano, en hechos ocurridos entre el 24 y el 27 de febrero de 1997.”3

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Ana Martínez Moreno (Cavida) y Nathalie Bienfait (PBI)

Ana Martínez Moreno, lideresa de las Comunidades de Autodeterminación, Vida y Dignidad del Cacarica (CAVIDA) me contaba que ese día estaba trabajando en el campo, recogiendo maíz, cuando escuchó esos ruidos fuertes y vio esos aviones kafir pasar muy cerca de la población. Recuerda cómo su hijo se asustó y corrió por todos lados. Al principio no sabían que hacer, se organizaron en una comisión y fueron a hablar con los militares. Esos últimos les dijeron que tenían que irse o hablar con los paramilitares. Por terror, se negaron a hablar con ellos y entonces salieron de su territorio, dejando su casas, sus hogares, sus tierras y sus vidas.

Veintitrés comunidades se desplazaron por diferentes sitios, pero una gran mayoría llegó a la ciudad de Turbo, en chalupa. Ana me cuenta que cuando llegaron la policía les esperaba y les condujo al coliseo deportivo de la ciudad. Más de 2.000 personas llegaron a este sitio, sin imaginarse que sería su nuevo hogar por los tres o cuatro próximos años, tiempo que sería etiquetado como “el dolor de cabeza de los desplazados”, recuerda Ana.

Esos años en el coliseo fueron muy duros, no hubo muchas condiciones de saneamiento, no hubo intimidad, había mucho control de la policía, estigmatizaciones y amenazas. Llegaron varias organizaciones internacionales para apoyarles como Cruz Roja, Oxfam, Pan para el Mundo y Médicos del Mundo. “Estábamos a la deriva cuando llegó Danilo Rueda, Abilio Peña y la hermana Carmen, de la Comisión Intercongregacional de Justicia y Paz”, cuenta Ana, “poco a poco se estableció el diálogo y el acompañamiento de esta organización, y después vino PBI. Los voluntarios y voluntarias de PBI hicieron muchas rondas de día y de noche, a veces se quedaban a dormir. Con esta presencia bajaron las amenazas y ya no hubo más asesinatos”.

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Para conmemorar los 20 años de la Operación Génesis, hubo una marcha nocturna con velas y antorchas.

Después de un tiempo, los líderes y las lideresas se organizaron y crearon un Comité de diálogo para interlocutar con el Gobierno colombiano y coordinar las visitas al coliseo. En 1998 organizaron una misión de exploración para plantear un retorno y a principios del año 1999 conformaron la asociación CAVIDA, basada en cinco principios: verdad, libertad, justicia, solidaridad y fraternidad. En el diálogo con las autoridades plantearon cinco puntos para el retorno: asentamiento, titulación de la tierra, reparación a las victimas, instalación de una casa de justicia y derecho a no repetición. El 15 de diciembre 1999, bajo la ley 70 del 1993, el Gobierno colombiano les otorgó la titulación colectiva de su territorio, 103.024 hectáreas.4 Organizaron el retorno en varias fases y crearon dos Zonas Humanitarias5, Nueva Vida y Nueva Esperanza en Dios, con el fin de protegerse como población civil dentro del conflicto armado. PBI acompañó ese retorno6 y a las comunidades de manera permanente hasta el 2011.

Al principio del retorno siguieron las amenazas por parte de los paramilitares y hubo otros desplazamientos. El territorio de la cuenca de Cacarica es una tierra fértil y muy rica, por lo cual hay muchos intereses económicos. Por eso, hoy en día la situación en esta cuenca sigue siendo tensa, a pesar del proceso de paz y de la salida de las FARC del territorio. Desde septiembre del 2016, las comunidades están denunciando la presencia y el control del grupo neo-paramilitar Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) en el territorio colectivo7. El 12 de febrero8 de este año miembros de este grupo incursionaron en la Zona Humanitaria de Nueva Esperanza en Dios9. Este año se conmemoró los 20 años de la Operación Génesis, en un contexto de nuevas amenazas, las comunidades de Cacarica tienen miedo de que se repita la historia. Además, denuncian que todavía no han sido reparadas como se estableció en la sentencia de la CIDH.10

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Monumento de homenaje a las víctimas de Operación Génisis, Zona Humanitaria Nueva Vida

CAVIDA, es un proceso de base, que agrupa a más de 1.200 campesinos y campesinas, afrodescendientes, victimas del conflicto armado, quienes promueven la resistencia civil y no violenta:

«Creemos que con nuestro Proyecto de Vida, con nuestras Zonas Humanitarias, con Nuestra Malla de Vida, con nuestra pobreza con Dignidad, con el Cordón Humano, con el acompañamiento, con los encuentros internacionales y hermanamientos con otras organizaciones nacionales e internacionales, podremos seguir resistiendo, podremos fortalecer las propuestas humanitarias en la guerra, podremos buscar salidas a las causas de la guerra, podremos seguir soñando con la justicia, podremos seguir defiendo el territorio y su biodiversidad que es patrimonio de la humanidad, podremos pensar un mundo donde los pueblos ejercemos nuestra autodeterminación, nuestra Vida y Dignidad, un mundo donde los pueblos se abracen.«11

Hoy celebramos que sean finalistas en el Premio Nacional a la Defensa de los Derechos Humanos en Colombia, otorgado por Diakonia y la Iglesia Sueca.

Nathalie Bienfait


2Comunidades de Autodeterminación, Vida Dignidad del Cacarica- CAVIDA, Zonas Humanitarias de CAVIDA de Cacarica, en el Bajo Atrato, en el departamento de Chocó, Colombia., via Insumissia, 17 de junio 2005

4Comunidades de Autodeterminación, Vida Dignidad del Cacarica- CAVIDA, Zonas Humanitarias de CAVIDA de Cacarica, en el Bajo Atrato, en el departamento de Chocó, Colombia., via Insumissia, 17 de junio 2005

5Figura basada en el principio de distinción del DIH, por lo cual prohíbe la entrada de actores armados en su territorio, la ZH de Nueva Vida fue la primera creada en Colombia

6PBI Colombia, Cacarica: el acompañamiento que marcó a PBI, 1 de diciembre 2014

9Hoy se llama, Eco Aldea de paz Nueva Esperanza

11Comunidades de Autodeterminación, Vida Dignidad del Cacarica- CAVIDA, Zonas Humanitarias de CAVIDA de Cacarica, en el Bajo Atrato, en el departamento de Chocó, Colombia., via Insumissia, 17 de junio 2005

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