Construyendo confianza y aprendizaje en PBI: Nuestro compromiso con la Paz.

Desde PBI-Colombia alegremente recibimos a nuestros nuevos voluntarios, quienes desde los equipos de Urabá-Bogotá y Barrancabermeja acompañarán a organizaciones colombianas de DDHH en su labor de defensa por la vida.
En la fotografía saludan: Mariana (México), Florencia (Argentina), Jacopo (Italia), Zoé (Francia), Elena (Italia) y Frederic (España).

«Las tres primeras semanas que hemos compartido en PBI-Colombia han sido profundamente formativas. Nos han proporcionado herramientas y perspectivas valiosas, preparándonos para enfrentar futuros desafíos con mayor conocimiento y empatía. Estos intercambios, que surgen de nuestras identidades diversas y la confianza mutua que hemos cultivado, son fundamentales para avanzar hacia los objetivos comunes de nuestra organización.

La orientación inicial ha fortalecido nuestra convicción en el mandato de PBI y en nuestras propias capacidades. La sinergia con las organizaciones que acompañamos es palpable, y esto refuerza nuestra confianza en el proyecto. Durante nuestra estancia, aspiramos a aportar nuestra experiencia, dedicación y compromiso para respaldar a quienes trabajan incansablemente por la justicia y los derechos humanos en Colombia.

La oportunidad de establecer lazos interpersonales sólidos entre brigadistas, a pesar del tiempo limitado, ha sido sorprendente. Estos vínculos de confianza y cuidado mutuo no sólo facilitan nuestra colaboración, sino que también garantizan un apoyo constante durante nuestro recorrido. En un entorno tan sensible y comprometido, estas relaciones son esenciales para enfrentar el espectro completo de emociones que conlleva nuestro trabajo.

Además, en un mundo que a menudo limita nuestra libertad, nuestra meta es seguir construyendo una organización que no sólo nos permita aprender unas de otras, sino también acompañar procesos de resistencia que buscan un presente más justo, a la vez que desarrollan relaciones y futuros más equitativos.

En PBI, encontramos un equipo y una misión que nos acercan a una realidad donde la violencia no sería la norma, donde defender los derechos humanos y la naturaleza no pondría en peligro la vida, y donde las opresiones se erradicarían. Estamos convencidos de que trabajando juntos, con el compromiso y la colaboración que caracteriza a nuestra organización, podemos aportar a la construcción de este mundo más pacífico.»

LEY DE MUJERES BUSCADORAS

Ley de Mujeres Buscadoras: Un logro para todas las mujeres que buscan  (por Naiara Indira Martínez: brigadista de terreno, equipo Bogotá) 

Colombia es uno de los países con mayor número de personas desaparecidas no sólo en Ameŕica Latina, sino a nivel mundial: la Comisión de la Verdad y la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) cuentan más de 100,000 personas registradas oficialmente, siendo un total de 204,191 personas registradas, mientras otros medios destacan que serían muchas más.

La Fundación Nydia Érika Bautista (FNEB) desde su creación ha acompañando a personas particularmente a mujeres, que buscan a sus personas desaparecidas. La realidad es que si nos paramos a pensar en quiénes nos buscarían en caso de que desapareciéramos, probablemente la respuesta de casi todxs nosotrxs sea una mujer: madre, abuela, hermana, tía, prima, amiga… Y precisamente este enfoque diferencial es el que ha tenido siempre presente FNEB: porque son las mujeres las que buscan y dedican su vida en cuerpo y alma a ello.

Son años en los que la Fundación lleva persiguiendo una ley que ampare los derechos de las mujeres buscadoras; han sido muchos años de amenazas, secuestros, torturas, estigmatizaciones y revictimizaciones. Tras varios debates institucionales, el 04 de abril del 2024 se aprobó en el Senado el Proyecto de Ley N.º 242 de 2022, hasta que en junio del presente año finalmente se ratificó la LEY 2364 DE 2024 firmada por el presidente de la Nación, Gustavo Petro. Cabe destacar que esta ley es la primera en el mundo en designar a las mujeres que buscan como sujetos activos; esto puede ser referente para otros países donde también hubo muchas desapariciones como Argentina, Chile o México.

Esta ley garantiza medidas de protección a las mujeres buscadoras por parte de la Unidad Nacional de Protección (UNP) y ser consideradas como sujetos constructoras de paz en Colombia. Además de la creación de un Registro Único de Mujeres Buscadoras para tener un conteo de cuántas personas han sido afectadas de manera indirecta por la desaparición forzada, se les deberá proteger garantizándoles unas medidas de bienestar: vivienda digna, acceso a sanidad, educación, entre otras.

Otra de las medidas simbólicas que reconoce esta ley es que el 23 de octubre sea reconocido como Día Nacional de las Mujeres Buscadoras (aunque esto no se queda sólo en territorio colombiano. Uno de sus artículos ordena que la delegación diplomática de la Cancillería solicite ante la Asamblea General de la ONU el reconocimiento mundial de esta población para crear el Día Mundial de las Mujeres Buscadoras). Esta fecha no fue aleatoria, sino que se eligió en honor a Fabiola Lalinde, mujer buscadora de su hijo desde el 1984, año en el que fue desaparecido por parte del Ejército colombiano. Durante todos estos años de búsqueda sufrió múltiples violencias, y en el 1988 el Ejército colombiano le colocó un kilo de cocaína en la ciudad de Medellín, hecho para llevarla presa y desprestigiar su labor de búsqueda. Su caso es un ejemplo, siendo uno de los primeros en los cuales la CIDH reconoció la responsabilidad del Estado en ello.

Esta ley representa un logro para todas las personas que buscan a nivel mundial y un pequeño impulso para mejorar las condiciones y que en un futuro, ojalá no sea necesaria la existencia de legislativas de este carácter por no haber más personas desaparecidas.

Día Nacional de Reconocimiento a las Mujeres Buscadoras de Víctimas de Desaparición Forzada; se reconoce a Nydia Erika Bautista y familiares como víctimas entre otras mujeres buscadoras después de años de búsqueda de reconocimiento.

Día Nacional de Reconocimiento a las Mujeres Buscadoras de Víctimas de Desaparición Forzada; se reconoce a Nydia Erika Bautista y familiares como víctimas entre otras mujeres buscadoras después de años de búsqueda de reconocimiento.

Informe Anual 2023: Entre esperanza y violencia

El año 2023 fue un año de esperanza para Colombia a nivel nacional,
pero al mismo tiempo, un año en el cual la violencia y la impunidad persistieron en los territorios. En este momento clave para la paz
en Colombia, la presencia de PBI implica que las organizaciones que
acompañamos pueden participar en procesos de construcción de paz, fomentar la justicia transicional y luchar contra la impunidad
que persiste en el país.


Lee el informe completo aquí.

Acompañar desde una visión común, con motivación y mucha expectativa

Damos una calurosa bienvenida a nueve nuevxs brigadistas de terreno quienes acompañarán a personas y organizaciones defensoras de derechos humanos desde los equipos en Barrancabermeja y Bogotá

 

En la foto saludan: Javiera (Chile), Paula (España), Sara (Italia), Adriana (México), Denise (México), Naiara (España), Mara (Italia), Gwendolina (Suecia) y Maximilian (Alemania).

«Encontrarnos personas tan distintas, de nacionalidades y contextos diferentes, pero con una visión común nos hace sentirnos muy motivadas con el proyecto de PBI y todo lo que podemos aportar y vamos a aprender en este tiempo.

Han sido meses de mucha expectativa y nervios hasta llegar a Colombia pero al fin podemos decir que somos parte de esto, con todos nuestros sentipensares, nuestras incertidumbres y nuestros procesos de adaptación; pero tal vez sea eso precisamente lo que hace tan especial la llegada de un equipo tan grande y con una nueva carga energética.

A pesar de comenzar este viaje juntxs nos entristece tener que dividir el equipo, sobre todo luego de pasar una formación tan enriquecedora que nos hizo conectar de forma profunda. Sabemos que desde Barrancabermeja o Bogotá seguiremos trabajando juntxs.»

Bienvenidxs a PBI Colombia!

“HUBO UNA VEZ UN PAÍS…” – EL DERECHO A DEFENDER DERECHOS

“Hubo una vez un país que juntaba rocas y escombros para solidificar muros de tristeza, estos se alimentaban de los gritos, la persecución, las botas apiladas, la coacción sistémica y la verdad silenciada.

Hubo una vez un país, que ante la agonía de los muros de tristeza surgió una llamarada de gotas, cual lluvia intempestuosa e inquebrantable, que decidió juntarse ante los aires de esperanza, cayendo fulminante sobre rocas y escombros, descubriendo la posibilidad de la alegría y el impetuoso manifiesto de la verdad.”

Estas frases son parte del poema que la nueva generación de personas defensoras que hacen parte del Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo (CAJAR) dedicaron hoy tras la lectura de la sentencia a los que fundaron la organización. A todas aquellas personas que por más de cuarenta años han defendido los derechos de su pueblo. Toda una vida dedicada a la lucha por el acceso a la justicia en Colombia, de lucha contra la impunidad, “en la Colombia de los colores, de los sabores, la Colombia de las veredas”. “Que lo dieron todo, por defender los derechos de todas”.

Hoy, el 18 de marzo de 2024, se ha marcado un hito en la historia de la justicia y los derechos humanos en Colombia, Latinoamérica y el mundo. Esta sentencia ha sido fruto de un esfuerzo de veinte años de lucha contra viento y marea, contra persecuciones, estigmatizaciones y violencia estatal y paraestatal. Esta sentencia abre un nuevo camino, uno de tantos, para continuar en la lucha por la justicia y contra la impunidad. Hoy la Corte Interamericana de Derechos Humanos reconoció en un fallo histórico el derecho a defender los derechos humanos. También el derecho a una infancia libre de violencias, a las familias que junto a los defensores y defensoras sufrieron la violencia del estado y el exilio. Con mirada de género, la sentencia puso el foco en la violencia específica que las mujeres defensoras vivieron y viven, imponiendo al estado entre otras obligaciones la de facilitar el acceso a la información del estado reconociendo el derecho a la “autodeterminación informativa”; y la de monitorear las cifras de violencia contra personas defensoras, entre otras muchas medidas de reparación ordenadas por la Corte.

La sala donde todas las personas que han sido parte de este proceso reunidas esperaban la lectura del fallo estaba invadida por el aroma de las rosas. Era un aroma que traía la memoria de los que ya no están, los que fueron exterminados, desaparecidos en un intento por silenciar al colectivo. Muchos creían que no llegarían a pensionarse, y hoy celebraban como una fiesta toda una vida de lucha de los que todavía están, con la ternura y el recuerdo presente de los que estuvieron y permitieron que la lucha siguiera.

La sala estaba invadida por el aroma de las rosas, que proyectaba una luz rosada en la estancia, que traía memoria viva de un proceso de veinte años. Y así, entre su aroma y la música de los aplausos, la gente celebraba con una mirada de esperanza el resultado de este largo proceso, con los ojos puestos en lo que aún queda: la implementación de la sentencia y las obligaciones impuestas al estado. Y también con los ojos puestos a la nueva generación de defensoras que seguirán batallando para que estas obligaciones se vean cumplidas.

“Hubo una vez un país que aunque sigue siendo este, ha cambiado para siempre”, terminaba el poema de la nueva generación. Porque fueron, somos. Porque somos, serán.

#ParaQueNoSeRepita



PBI Colombia

PBI abre espacios para la paz