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Mujeres en el Bajo Atrato: constructoras de paz, protectoras del territorio

por Francesca Nugnes, representante Europea de PBI Colombia

A 29 años de la Operación Septiembre Negro(*), las comunidades del Curvaradó y Jiguamiandó siguen enfrentando control armado, despojo territorial y abandono estatal. En esta entrevista, la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz, analiza la situación actual y destaca el rol fundamental de las mujeres en la defensa de la vida, el territorio y la construcción de paz.

(*) Equipo Nizkor. Informe sobre la compañía frutera Banacol, implicada en el acaparamiento de tierras y paramilitarismo. Disponible en: https://www.derechos.org/nizkor/colombia/doc/banacol.html

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Introducción

A casi tres décadas de la Operación Septiembre Negro, las comunidades negras, mestizas e indígenas de las cuencas de los ríos Curvaradó y Jiguamiandó, en el Bajo Atrato chocoano, continúan viviendo las consecuencias del desplazamiento forzado, el despojo territorial y la violencia armada1.

En este contexto de profunda crisis humanitaria, las mujeres han desempeñado un rol central y sostenido en la defensa de la vida, el territorio y el ambiente. Desde la creación de mecanismos colectivos de autoprotección, como las Zonas Humanitarias y de Biodiversidad2, hasta la reciente inauguración de la Casa de las Mujeres, su trabajo ha sido clave para sostener la resistencia comunitaria y abrir caminos de cuidado, memoria y construcción de paz.

En esta entrevista, Yohana López, Subsecretaria Ejecutiva de la Comisión de Justicia y Paz, reflexiona sobre la situación actual de las comunidades del Bajo Atrato, sus incansables esfuerzos para la construcción de Paz, los desafíos que plantea el control armado, los procesos de diálogo con grupos armados ilegales y la urgente necesidad de avances en las políticas de prevención y protección individual y colectiva para las personas defensoras de derechos humanos y ambientales, poniendo especial énfasis en la experiencia organizativa y el liderazgo de las mujeres en el territorio.

A 29 años de la Operación Septiembre Negro: una crisis que persiste

PBI: En el mes de noviembre, la Comisión invitó a la comunidad internacional, instituciones estatales y gubernamentales de Colombia y a PBI a dos días de conmemoración3 de los 29 años de la Operación Septiembre Negro, que, a través de asesinatos selectivos, masacres y terror ocasionó el desplazamiento de miles de personas de las cuencas de los ríos Curvaradó y Jiguamiandó (Bajo Atrato – Chocó). ¿Cuál es la situación actual de las comunidades que habitan hoy estos territorios?

Yohana López: La situación actual de las comunidades negras y mestizas de las cuencas del Bajo Atrato, en especial Jiguamiandó y Curvaradó, es lamentable. Después de años de resistencia en defensa de la vida y el territorio, de sentencias a su favor por la sistemática violación de derechos humanos, de dos procesos de paz con las AUC4 y las FARC – EP5, y de tres años de un gobierno progresista que prometía el cambio de una política tradicional alejada de los territorios más afectados por el conflicto social y armado, su situación es crítica. Están sometidos al control socio-territorial de la estructura armada ilegal del autodenominado Ejército Gaitanistas de Colombia (EGC), quienes ejercen como única autoridad e implementan un modelo socioeconómico extractivista y desconocedor de los derechos fundamentales de los habitantes ancestrales.

(inauguración de la Casa de las Mujeres, Jiguamiandó, noviembre 2025)

La Casa de las Mujeres: organización, cuidado y construcción de paz

PBI: Durante la conmemoración, se realizó también la inauguración de la Casa de las Mujeres. ¿En qué consiste este espacio y qué destacas de esta experiencia?

Yohana López: La Casa de las Mujeres, de acogida y diálogo para la paz, es un logro y un reconocimiento al trabajo organizativo de las mujeres y a su papel fundamental en la defensa de la vida, el ambiente y la construcción de paz. Es un lugar de encuentro, diálogo, formación, esparcimiento y construcción colectiva de afrontamiento y superación de los traumas que la violencia ha dejado en las vidas de las mujeres, sus familias y la comunidad.

Destaco de esta iniciativa que surgió y es liderada por las mismas mujeres de la asociación ASOMUJIGUA. Era un deseo pospuesto que se logra gracias a su persistencia. Este espacio les permitirá compartir y estrechar la unidad en torno al mejoramiento de sus vidas con dignidad, libertad y fortaleza.

(inauguración de la Casa de las Mujeres, Jiguamiandó, noviembre 2025)

Zonas Humanitarias y de Biodiversidad: proteger la vida y el ambiente

PBI: Estos territorios se han caracterizado por el surgimiento, hace más de dos décadas, de formas de autoprotección colectiva —de las personas y del ambiente— totalmente innovadoras y pioneras, como las Zonas Humanitarias y de Biodiversidad. ¿En qué consisten estos mecanismos? ¿Cómo han logrado salvar vidas y contribuir a la defensa ambiental?

Yohana López: Las Zonas Humanitarias y las Zonas de Biodiversidad son mecanismos de protección de la vida y el ambiente. La Zona Humanitaria es la figura que, sobre la base del principio de distinción de la población civil, se creó como una zona delimitada y visibilizada exclusiva para la defensa de la vida de civiles en medio de la confrontación armada, la acción paramilitar, de guerrillas y el abuso de la fuerza por parte de la Fuerza Pública.

La Zona de Biodiversidad es el mecanismo que se crea como resistencia y conservación ambiental ante la expansión acelerada del monocultivo de palma y banano, la extracción maderera y la ganadería extensiva, siendo este modelo económico el foco del desplazamiento y despojo de tierras en las cuencas del Jiguamiandó y Curvaradó. Además, la Zona de Biodiversidad es el mecanismo que posibilita el retorno de las familias a sus fincas, aun sin garantías del Estado colombiano.

Diálogos con el EGC: dudas, riesgos y exclusión de las comunidades

PBI: Uno de los grupos armados ilegales que mayormente ejerce su control en estos territorios del Bajo Atrato es el autodenominado EGC6. A pocos días del anuncio del cierre del segundo ciclo de “diálogo” con el Gobierno en Catar7, ¿cuál es tu valoración de este proceso? ¿En qué medida han sido involucradas las comunidades que habitan estos territorios? ¿Existen mecanismos de monitoreo y acompañamiento que brinden garantías para las comunidades y para las personas defensoras de derechos humanos y del ambiente?

Yohana López: Nuestra valoración parte de la insatisfacción de las comunidades negras, mestizas e indígenas que no se ven reflejadas ni en la postura del Gobierno ni mucho menos en la de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC), ahora autodenominadas EGC. Este territorio ha padecido un conflicto armado y social aún sin resolver, dejando un manto de impunidad e injusticia para los pobladores ancestrales, lo cual es pasado por alto al instalar una mesa con un grupo responsable de gran parte de la violencia y la crisis social y humanitaria.

Aún más, se trata de un grupo armado que hoy se impone como autoridad en el territorio, implementando a la fuerza su modelo socioeconómico por encima de la voluntad, la libertad y la autonomía de las comunidades a la autoadministración de sus territorios.

Ciertamente, hay muchas dudas sobre la voluntad real de las partes para avanzar en un proceso que brinde condiciones mínimas de paz y dignidad a estas comunidades, sin que de antemano se tenga claro el marco jurídico de esta negociación, el carácter del grupo armado y su capacidad de mando unificado, el balance de la justicia transicional sobre los graves hechos ocurridos en esta zona, la verdad de los responsables y las garantías de no repetición que aseguren el fin del ciclo de violencia que las AGC han perpetuado ante la inercia estatal.

Ataques a personas defensoras y exigencias al Estado

PBI: En las últimas semanas, la comunidad internacional8,9,10 han alertado sobre múltiples ataques11 en contra de integrantes de la Comisión, varios de ellos en el suroccidente del país. ¿Qué está solicitando la Comisión frente a estos ataques? ¿De qué manera el Estado y el Gobierno deberían reforzar sus políticas y mecanismos de prevención y protección?

Yohana López: Ante todo, requerimos respuestas del Gobierno nacional. Es increíble el silencio y la falta de atención oportuna y eficaz ante el recrudecimiento de la violencia y la falta de seguridad y garantías en general para la población civil, y aún más para quienes ejercemos la misión de la defensa de los derechos humanos en este complejo contexto.

Exigimos lo básico, lo fundamental: poder estar en los territorios con las comunidades sin la presión constante del riesgo sobre nuestra integridad. Exigimos que el Estado y el Gobierno colombiano retomen la autoridad perdida en los territorios, con planes integrales que devuelvan la confianza de la población en sus gobernantes y en sus políticas, que no deben surgir de eruditos en los escritorios de la capital, sino de la realidad tangible de los territorios y de la experiencia de los afectados directos de la violencia.

Volcarse al territorio, escuchar a las comunidades, hacer presencia como autoridades civiles de orden nacional, impulsar la economía sostenible y comunitaria y brindar las condiciones mínimas de vida digna, devolviendo algo de esperanza en medio de la desolación y la soledad de los territorios.

Una política de paz y seguridad que vaya más allá del discurso como bandera político-electoral y de medidas materiales de protección que, lejos de proteger, resultan inútiles ante el crecimiento exponencial de la criminalidad y su control de vastos territorios y sometimiento de las poblaciones.

PBI: Muchas Gracias, Yohana, por compartirnos tus saberes y lecturas.

1 Oidhaco. En el Chocó se agudizan los riesgos para comunidades y procesos organizativos frente a control ejercido por el autodenominado Ejército Gaitanistas de Colombia. 11 de diciembre de 2025. Disponible en: https://www.oidhaco.org/en-el-choco-se-agudizan-los-riesgos-para-comunidades-y-procesos-organizativos-frente-a-control-ejercido-por-el-autodenominado-ejercito-gaitanista-de-colombia-y-la-ausencia-estatal/

2 Estas experiencias colectivas han sido reconocidas incluso en procesos de justicia transicional como la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), donde más de 800 habitantes organizados en estas zonas han sido acreditados como víctimas en el marco del caso sobre la situación territorial de Urabá y el Bajo Atrato. Para más informaciones: https://www.jep.gov.co/Sala-de-Prensa/Paginas/La-JEP-comienza-acreditaci%C3%B3n-de-v%C3%ADctimas-en-las-zonas-humanitarias-de-Jiguamiand%C3%B3-y-Curvarad%C3%B3%2C-Choc%C3%B3.aspx?

3 @Jusiticiaypazcol Conmemoración 29 años afirmando la vida y defendiendo el territorio. Septiembre negro 1996-2025. Disponible en: https://x.com/Justiciaypazcol/status/1989821137824497752?s=20

4 AUC, sigla del grupo paramilitar Autodefensas Unidas de Colombia

5 FARC – Ep: sigla del grupo guerrillero Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejercito Popular

6 Ver: Oidhaco. Oidhaco. En el Chocó se agudizan los riesgos para comunidades y procesos organizativos frente a control ejercido por el autodenominado Ejército Gaitanistas de Colombia. 11 de diciembre de 2025.

7 Ibid.

8 Organización Mundial contra la Tortura (OMCT). Colombia. La escalada de violencia en el suroccidente pone en riesgo la protección de los derechos humanos. 10 de diciembre de 2025. Disponible en: https://www.omct.org/es/recursos/declaraciones/colombia-la-escalada-de-violencia-en-el-suroccidente-pone-en-riesgo-la-protecci%C3%B3n-de-los-derechos-humanos

9 Taula Catalana para la Paz y los derechos humanos en Colombia. Comunicado por los graves ataques contra la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz, 16 de diciembre de 2025. Disponible en: https://www.taulacolombia.org/es/comunicado-por-los-graves-ataques-contra-la-comision-intereclesial-de-justicia-y-paz/

10 Global Witness. Press Release. Global Witness condemns attacks against colombian defenders in Cauca and Valle del Cauca, 16 de diciembre de 2025. Disponible en: https://globalwitness.org/en/press-releases/global-witness-condemns-attacks-against-colombian-defenders-in-cauca-and-valle-del-cauca/

11 Comisión Intereclesial de Justicia y Paz. Informe. Deterioro de la seguridad en los territorios aumenta el riesgo de la labor en la defensa de los derechos humanos en el suroccidente colombiano. 2 de diciembre de 2025. Disponible en: https://www.justiciaypazcolombia.com/informe-deterioro-de-la-seguridad-en-los-territorios-aumenta-el-riesgo-de-la-labor-en-la-defensa-de-los-dd-hh-suroccidente-colombiano/

Pedagogía de Paz: Crear condiciones para transformar el conflicto

Pedagogía de Paz: Crear condiciones para transformar el conflicto (por Adriana Zamora Arceo: brigadista de terreno, equipo Barrancabermeja) 

El Nordeste Antioqueño es una zona de las 9 subregiones de Antioquia, compuesta por un total de 10 municipios.​ La mayoría de sus municipios hace parte de los Territorios PDET (Los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial) los cuales se han constituido como un instrumento de gestión y planificación del gobierno colombiano cuyo objetivo es impulsar el desarrollo económico, social y ambiental en aquellas zonas del país más afectadas por el conflicto armado interno

El conflicto social y armado ha tocado el territorio por su composición geopolítica, convirtiéndolo en una región estratégica. Históricamente ha sufrido un abandono en el tema de inversión social por parte del Estado. El nordeste antioqueño es una región que es muy rica en recursos naturales: agua, recursos maderables  –maderas muy finas que se exportan a otros países- y tiene la segunda reserva de oro más grande de Colombia, esa composición hace que sea más propensa a entrar en la dinámica del conflicto. Es una región en la que los actores armados, especialmente los grupos insurgentes han permanecido complejizando aún más la dinámica que se vive en el territorio. 

Los últimos meses se ha apreciado una creciente violencia en el nordeste antioqueño principalmente por la reciente incursión de las AGC en Remedios y Segovia y su interés en el territorio. Este último año, comunidades de las veredas Cantagallo, Lejanías, Rancho Quemado y Arenales, han denunciado una incursión masiva del Clan del Golfo en los caseríos y enfrentamientos con el ELN y con disidencias de las FARC-EP .  Se han registrado combates en el territorio principalmente en Lejanías, donde se han confirmado toma de caseríos y el confinamiento de la población por combates entre EGC y ELN.  Esta situación trajo zozobra, confinamiento y desplazamiento de aproximadamente 85 familias de la población en la zona rural del municipio de Remedios.

Debido a la grave situación, la comunidad ha pedido corredores comunitarios para mitigar el escenario de riesgo a la vida y la integridad de la población. Las constantes amenazas, intimidación y violencia que las personas defensoras y las comunidades se enfrentan día a día en la región es también preocupante. 

En el marco de este contexto, es que las comunidades se han visto obligadas a generar mecanismos que permitan su permanencia en el territorio. La pedagogía de Paz se ha convertido en una herramienta imprescindible para las comunidades del Nordeste Antioqueño, donde se hace necesario que el gobierno tome acción y se responsabilice ante el llamado de las comunidades para transformar el contexto que se vive en la región. 

“Las comunidades han sido protagonistas de generar esa pedagogía de paz, nosotros antes le llamábamos interlocución con los actores armados, pero al evolucionar el conflicto y todo el tema de los actores armados y especialmente ahora con la firma de los Acuerdos de Paz, las comunidades fueron protagonistas de convocar al gobierno nacional y a los grupos insurgentes a que se sentaran a hablar”. Carlos Giordano – Cahucopana

En el último mes la situación se ha recrudecido en el nordeste Antioqueño, por lo que las personas defensoras de derechos humanos y líderes sociales hacen nuevamente un llamado al Gobierno Nacional a atender los espacios de diálogo y concertación con las comunidades campesinas, pescadoras y mineras que se encuentran en inminente riesgo de arremetida paramilitar y sobretodo, que se cumplan los acuerdos que el Alto Comisionado para la Paz adquirió en la Asamblea convocada por CAHUCOPANA y el CIANA como iniciativa para enfrentar la grave crisis humanitaria y de derechos humanos que atraviesa la región. 

La Asamblea tuvo lugar el 11 y 12 de noviembre del año 2023 en el Nordeste Antioqueño. Se hizo Pedagogía de Paz con más de 1, 200 personas de la región  pese al contexto complejo que se vivía, dejando en entredicho que la gente sigue apostando al diálogo y a la Pedagogía de Paz.  Dentro de los acuerdos a los que se llegaron después de dos días de trabajo, resaltamos los siguientes: 

  • El señor Christian Orlando Mantilla Monsalve en representación de la Oficina del Alto Comisionado de Paz, se comprometió con la instalación y desarrollo de las Misiones Paz en las veredas del Nordeste antioqueño: Arenales, Lejanías, Campo Bijao y Mina Nueva como acciones inmediatas para enfrentar la crisis humanitaria; dicha instalación quedó planteada para el mes de diciembre del 2023.
  • La instalación de una mesa de seguimiento permanente conformado por el Estado, comunidad, organizaciones del territorio, procesos comunales y veeduría internacional.

Es preciso mencionar que, hasta la fecha, no se han implementado estos acuerdos adquiridos por la oficina del Alto Comisionado de Paz; esperamos que se pongan en marcha. Puesto que, las comunidades mineras y campesinas anhelan la paz total en el territorio, reiterando la urgencia de proteger la vida y garantizar el derecho a defender los derechos humanos y fortalecer las iniciativas comunitarias de paz. 

La pedagogía de paz históricamente ha sido un reto para las comunidades, “hemos sido comunidades que vivimos con el conflicto, lo cargamos en nuestros hombros, es nuestra sombra. Vivimos en un territorio donde históricamente han permanecido los actores armados, especialmente los grupos insurgentes”. Carlos Giordano – Cahucopana

Desde ahí han nacido mecanismos humanitarios como las JAC, los comités de reconciliación que tienen las JACs, que son los comités que están encargados de solucionar los problemas comunitarios, y desde ahí nace una expresión comunitaria, para generar pedagogías. La Pedagogía de Paz tiene que ser construida desde los contextos, con enfoque territorial, respetando la cultura, la religión, el género y la idiosincrasia de los territorios.  

Somos personas gracias a que los demás son personas diferentes, somos seres humanos que nos pertenecemos a la especie. La pedagogía para la paz forma al ser humano como ser políticx, interesadx por el bien común, preocupadx y participante en los asuntos públicos del Estado, preocupadx por las cuestiones sociales, que pertenecen a todes.

La Pedagogía para la Paz es un puente para la transformación de una sociedad y la posibilidad de contrarrestar y transformar actitudes, hábitos y formas de relacionamiento para construir conjuntamente una sociedad con una visión diferente para la implementación de una paz que perdure a pesar de los conflictos que se presenten en la cotidianidad.

 

Posicionamiento sobre Gaza

PBI pide respeto al derecho internacional, protección a personas defensoras y alto el fuego inmediato.

Brigadas Internacionales de Paz (PBI), organización que busca crear espacios para la paz y participar de la protección de los derechos humanos, comparte las palabras del Secretario General de la ONU en cuanto a que “sólo una paz negociada que satisfaga las legítimas aspiraciones nacionales de palestinos e israelíes por igual (…) puede aportar estabilidad a largo plazo a la población de esta tierra y de la región más amplia de Oriente Medio”.

➢ PBI se solidariza con todas las víctimas; cuando los derechos humanos se violan en una parte del mundo se violan en todo el mundo. La guerra no es la solución, la confrontación armada solo aumentará la muerte y destrucción y alejará la posibilidad de encontrar una solución negociada y estable.
➢ PBI insta a Israel que implemente la orden provisional de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) del 26 de enero 2024, que tome medidas para prevenir el genocidio en Gaza. Además PBI reitera su llamado a un alto el fuego inmediato.

En nuestros 40 años de existencia, las numerosas organizaciones y comunidades defensoras de Derechos Humanos que hemos acompañado en distintos países nos han enseñado a dar importancia a la memoria histórica, por ello es importante reconocer las
raíces de la situación actual: la guerra árabe-israelí de 1948-1949 posterior a la adopción del Plan de las Naciones Unidas para la Partición de Palestina de 1947 y el consecuente
desplazamiento de más de 700.000 habitantes de palestina. Desde entonces, el conflicto violento no ha cesado. El atentado del grupo Hamás del día 7 de octubre de 2023 dejó un saldo de cerca de 1.200 personas asesinadas y por lo menos 240 personas secuestradas, y
la respuesta del Estado Israel. Cuatro meses después, el operativo militar por parte de Israel, según fuentes consideradas por la CIJ, llevó a 25.700 palestinas y palestinos matados, más de 63.000 personas heridas, más de 360.000 viviendas destruidas o dañadas
y alrededor de 1,7 millones de personas forzadamente desplazadas dentro de Gaza.

Numerosas declaraciones de Naciones Unidas han alertado repetidas veces sobre el grave riesgo de genocidio que corre el pueblo palestino por la conducta del Gobierno y las fuerzas
públicas de Israel en Gaza, y además han recordado el deber de todos los gobiernos de evitarlo. En enero de 2024 ocho relatores y relatoras de la ONU insisten: “Israel no sólo está matando y causando daños irreparables a civiles palestinos con sus
bombardeos indiscriminados, sino que también está imponiendo consciente e intencionalmente una alta tasa de enfermedades, desnutrición prolongada, deshidratación e inanición al destruir la infraestructura civil.” A pesar de ello la situación se sigue deteriorando y cada día lamentamos nuevas víctimas civiles, ataques a centros de salud, centros educativos, equipos humanitarios, nuevos desplazamiento. El 29 de diciembre de 2023, la República de Sudáfrica presentó a la CIJ una solicitud contra Israel en relación con el supuesto incumplimiento, en la Franja de Gaza, de las obligaciones que le incumben en virtud de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio.

A la luz de lo anterior, la Corte considera en su decisión sobre medidas provisionales y antes de dictar su resolución definitiva, que existe un riesgo real e inminente de que se cause un daño irreparable frente a los derechos contemplados por la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio. Por ello llama al Estado de Israel a adoptar todas las medidas a su alcance para impedir la comisión, contra las y los palestinos de Gaza, de cualquier acto comprendido en el ámbito de aplicación del artículo II de la
Convención, en particular debe garantizar, con efecto inmediato, que su ejército no comete ninguno de los actos prohibidos por la Convención. La Corte insiste igualmente en que el Estado de Israel debe tomar todas las medidas a su alcance para impedir y castigar la
incitación directa y pública a cometer genocidio contra miembros del grupo palestino en la Franja de Gaza.

Desde PBI solicitamos:

  • El cese al fuego inmediato. Y que la comunidad internacional concentre todos sus esfuerzos para que se abra una fase de diálogos que busque una paz sostenible y duradera.
  • A la comunidad internacional que exija el respeto del Derecho Internacional Humanitario por parte de todos los actores armados implicados en el conflicto. En particular el cese de bombardeos indiscriminados de la Franja de Gaza, el cese de
    bombardeos a instituciones médicas, educativas, humanitarias, así como el libre acceso a alimentos y agua potable y permitir el acceso a la ayuda humanitaria a las poblaciones civiles.
  • A la comunidad internacional en su papel mediador que insista en la liberación de todas las personas secuestradas por parte del grupo Hamás y de las personas palestinas detenidas  arbitrariamente por Israel.
  • A la comunidad internacional que muestre su fuerte respaldo a instituciones tan importantes para la justicia global como lo es la Corte Internacional de Justicia.
  • A la comunidad internacional que mantenga sus apoyos a las agencias de las Naciones Unidas y a las organizaciones humanitarias que trabajan en la Franja de Gaza.
  • Pedimos a la comunidad internacional la suspensión del suministro de armas a Israel y a los grupos armados presentes en el conflicto.

Brigadas Internacionales de Paz busca ser fiel a su principio de no-partidismo el cual “no significa neutralidad o pasividad ante la injusticia o la violación de los derechos humanos, la dignidad personal y la libertad individual, sino todo lo contrario: PBI está totalmente comprometida con estos valores y lucha en contra de la violencia – física o estructural – como medio de establecer una paz duradera”.

PBI_ Posicionamiento Palestina


Contacto: governance@peacebrigades.org

Tras dos años de desplazamiento la comunidad Wounaan tuvo la alegría de pasar las festividades de fin de año en su tierra, en el Resguardo Santa Rosa de Guayacán

Subimos las últimas marchas antes de llegar al punto de encuentro, en Dagua, las mochilas llenas de material para un par de días y el corazón de ilusión. Hoy es el retorno oficial de la comunidad Wounaan Nonam a su Resguardo Santa Rosa de Guayacán, en el Bajo Calima, Valle del Cauca. Descubrimos una multitud en la plaza frente a la iglesia, todas las familias están esperando los últimos preparativos, con la presencia de la policía y de varias otras instituciones. En compañía de la Comisión de Justicia y Paz (JyP), acompañada por PBI, y que apoyó a la comunidad junto a la Oficina del Alto Comisionado para la Paz (OACP) para su proceso de retorno (fuente), saludamos al Gobernador de la comunidad y, rápidamente, colgamos nuestras banderas en las chivas ya cargadas y a punto de salir.

Apenas un par de minutos después, las chivas arrancan en medio de los gritos de alegría de la comunidad. Rumbo, el puerto de Calima, donde cargarán las lanchas.

A la hora del atardecer, la última lancha llega finalmente al   resguardo bajo las aclamaciones de toda la comunidad ya instalando su campo para la noche. Este año, por fin, toda la comunidad podrá celebrar las festividades de fin de año en casa.

Desde su último desplazamiento en 2021, la comunidad Wounaan nunca ha dejado de intentar volver a su territorio. Tras esta salida forzada por amenazas (fuente) y operaciones contra-insurgentes (fuente) de las AGC contra el ELN (fuente), se quedaron seis meses en Buenaventura, en fuertes condiciones de hacinamiento,
insalubridad e inseguridad (fuente); hasta que la diócesis de Cali encontrara un lugar para ellos en Dagua. Allí vivieron hasta diciembre de 2023 (fuente).

Cabe recordar que el plan de retorno de la comunidad viene a raíz de algunos elementos: en diciembre de 2022, durante la primera mesa de negociación entre el Gobierno nacional y el ELN, se acordó un
eje humanitario que cree “refugios libres de actores armados donde pueda salvaguardarse la población […] y garantice el retorno de desplazados” a partir de enero de 2023 y con prioridad para el Bajo Calima (Valle del Cauca) y el Medio San Juan (Chocó)” (fuente). En línea con este acuerdo parcial, la política de Paz total del gobierno colombiano busca retomar los puntos del Acuerdo Final de 2016 que prestan “especial atención a los derechos fundamentales […] de los grupos sociales vulnerables como son los pueblos indígenas, y […] de los desplazados por razones del conflicto” (fuente). En este contexto, la OACP, que tiene por mandato asesorar, liderar, coordinar y participar en la formulación y el desarrollo de la
política de paz (fuente), da prioridad al retorno de esta comunidad antes de fin de año (fuente); dando esperanza para que este caso posibilite otros retornos exitosos de otras comunidades hermanas indígenas y negras del Calima, Bajo Calima y San Juan. (fuente)

Sin embargo, a lo largo de este proceso, el camino ha sido largo y sigue siendo sembrado de escollos. Según el Decreto Ley 4635 de 2011, y de conformidad con los Principios Rectores de los  desplazamientos internos de las Naciones unidas (fuente), el Estado tiene la responsabilidad de garantizar “las condiciones para el retorno a los territorios de las comunidades […] en condiciones de seguridad, voluntariedad y dignidad” (fuente). La voluntad de construir la paz en medio de un conflicto armado que todavía no se ha terminado se enfrenta a la complejidad de cumplir estos criterios en un contexto volátil. Si la voluntad de la comunidad se ha manifestado a través de una firme determinación, la seguridad del territorio sigue frágil por ser una zona de tránsito de los grupos armados y por la falta de condiciones dignas de las viviendas del resguardo.

Así, ante la falta de asistencia institucional para la comunidad (fuente), la JyP la apoya al presentar una tutela que llega a una sentencia del juez de restitución de tierras, el 13 de febrero de 2023 (fuente), en la que se reconoce la calidad de víctima del conflicto armado interno a la Comunidad Wounaan Nonam, y se ordena dar seguimiento e implementar planes correspondiendo a la labor de cada institución. Más precisamente, la Agencia Nacional de Tierras (ANT), la Unidad de Víctimas (UARIV), la Dirección de Consulta previa del Ministerio del Interior, la Unidad Nacional de Protección (UNP), y también la Procuraduría, la Defensoría, la Personería Buenaventura, la Unidad de Restitución de Tierras (UAEGRTD) y el Bienestar Familiar (ICBF) tienen que cumplir sus metas en un plazo de pocos meses con la perspectiva de fortalecer las medidas cautelares emitidas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos a la comunidad el 3 de junio de 2011 (fuente). Según esta misma sentencia de 2023, la fuerza pública que tiene jurisdicción en la zona, entre otras, la Brigada de Infantería de Marina No. 2 y el Batallón Fluvial No. 24, tendrán que brindar seguridad y vigilancia, en acuerdo con las autoridades de la Comunidad Wounaan. Por último, los ministerios del Ambiente y Desarrollo Sostenible, de Salud, de Vivienda y de Educación tendrán que coordinarse con la comunidad para asegurar su desarrollo sostenible (fuente).

Sin embargo, en una inspección in situ al resguardo el 4 de julio de 2023, el mismo juez de restitución de tierras observó que ninguna de las instituciones implicadas había cumplido con los compromisos
ordenados (fuente). De hecho, el plan de retorno colectivo de las familias fue diseñado por ellas mismas sin más ayuda que el apoyo de JyP (fuente). Todo ello en un territorio en el cual la institucionalidad se observa casi exclusivamente por la presencia de la fuerza pública. A pesar de que varias de las instituciones civiles mencionadas en la sentencia generaron una fuerte atención mediática alrededor del evento, las familias comentan que todavía están esperando que el Estado cumpla sus deberes al respecto. Su seguridad alimentaria aún no está asegurada y todavía les faltan siete meses de mercado hasta que puedan cosechar los frutos de sus siembras y plantaciones.

En 2023, la comunidad Wounaan pudo celebrar las festividades de fin de año en su tierra, con toda la alegría y la esperanza de poder volver a permanecer en su territorio definitivamente. Con las
preocupaciones ante la situación crítica en la que todavía se encuentran, esperamos que este éxito se siga concretando a lo largo de este año con todo el debido acompañamiento del Estado. JyP seguirá observando los avances y visibilizando las necesidades de las familias para su vida y su seguridad, contando con el acompañamiento y la observación internacional de PBI.

“En medio de este miedo, hay ganas de vivir”: retrospectiva del Nordeste Antioqueño

Remedios y Segovia son dos municipios geográficamente unidos e históricamente golpeados por el conflicto armado. Ambos municipios rurales conforman la subregión del Nordeste Antioqueño, en el departamento de Antioquia. La región está cuidada por las manos de cada una de las personas empeñadas en el campesinado y en la minería artesanal. Desde sus pequeños cascos urbanos se pueden ver los brazos de la Serranía de San Lucas, montañas de la Cordillera Central, que esconden una enorme riqueza: el oro. De acuerdo con la alcaldía de Segovia, solamente en dicho municipio se obtiene casi el 7% del oro de todo el país y el 39% del Nordeste Antioqueño[1]. Esto explica la gran cantidad de mineros y mineras que, generación tras generación, han transmitido sus conocimientos sobre la minería artesanal, técnica menos dañina con la naturaleza, en comparación con la minería a gran escala.

La abundancia de los recursos naturales de estas tierras ha propiciado, además de la llegada de empresas multinacionales, como la canadiense Gran Colombia Gold[2], la presencia de grupos armados ilegales que encuentran en la minería una fuente de financiación sumamente lucrativa. En el Nordeste Antioqueño, región altamente militarizada, resisten las comunidades a través de la activación de sus propios protocolos de protección, a falta de un acompañamiento del Estado que garantice su seguridad[3]. A pesar del enorme trabajo que realizan organizaciones defensoras de derechos humanos, como la Asociación Campesina del Valle del Río Cimitarra (ACVC) y la Corporación Acción Humanitaria por la Convivencia y la Paz del Nordeste Antioqueño (CAHUCOPANA), ambas acompañadas por PBI, la violencia parece no tener fin.

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