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Entregar la vida, pero no la tierra

La lucha por la tierra para la Comunidad de Paz de San José de Apartadó, como para muchas comunidades campesinas, indígenas y afrocolombianas, ha sido histórica, y lo más central a su existencia.

Hoy en día, la necesidad de defender la tierra es más importante que nunca. El Acuerdo de Paz entre la antigua guerrilla de las FARC-EP y el gobierno colombiano ha tenido como consecuencia la mercantilización de territorios que, a causa del conflicto armado, quedaban fuera de la lógica del mercado. En el caso de la Comunidad de Paz, esto implica defender la tierra frente a empresas mineras que llegaron a la zona con el fin de explotar sus riquezas. En el corregimiento de San José de Apartadó hay varios títulos mineros vigentes[1] y la Comunidad de Paz ha denunciado la penetración constante de las empresas mineras y sus intentos de persuasión a la población local.[2]

La Comunidad de Paz resalta que la defensa del territorio no solamente significa cuidar las tierras, sino que es defender la vida misma: “Entregar la vida, pero no el territorio”. La lucha legítima y jurídica para defender sus tierras no se trata solamente de una formalización de papeles, sino de mostrar la necesidad de la tierra para el campesinado. Para la Comunidad la tierra es un derecho fundamental; un ser humano debería tener tierra para construir su vivienda, para realizar su proyecto de vida y para las generaciones futuras. Cuidar las tierras es un punto clave para la Comunidad y por ello hace un manejo sostenible de las tierras con la conservación de los suelos y la protección ambiental. Esto significa proteger la biodiversidad y tener cultivos que puedan garantizar cierta soberanía alimentaria. En definitiva, la tierra es necesaria para la supervivencia y para la resistencia en la ruralidad.

En el pensamiento de la Comunidad de Paz, lo colectivo es fundamental y el territorio es precisamente el patrimonio colectivo de las presentes y futuras generaciones. Reivindican su propia reforma agraria campesina en un territorio atravesado por una dolorosa historia. La Comunidad de Paz ha perdido más de 300 personas desde su conformación[3];ha sufrido masacres y asesinatos selectivos[4]. Por ello, cada predio tiene un significado importante por los hechos ocurridos en ellos. Cada predio tiene su memoria colectiva, que la Comunidad de Paz sigue recordando y cultivando para luchar contra el olvido y encontrar una paz digna y verdadera. Pero, a pesar de su lucha diaria, a día de hoy, el panorama es desalentador. Jesús Emilio, miembro del Consejo Interno de la Comunidad lo precisa: “Puede ser que tengamos perdida la lucha contra las multinacionales y contra el Estado. Pero por lo menos dejamos a la humanidad la historia de cómo hemos luchado.”

Equipo de terreno Urabá

[1]Ministerio de Minas y Energía (2017): Catastro Minero Colombiano.
[2]Comunidad de Paz de San José de Apartadó: Aniversario en medio de virus mortales. 30 de marzo de 2020
[3]Colombia Plural: ¿Por qué resiste la comunidad de paz de San José de Apartadó? 3 de enero de 2017
[4]Idem